EEUU e Israel se fueron de la UNESCO, acusándola de “antisemita”

Ambos países dejaron el Organismo por la disputa por la aceptación de Palestina. El secretario de Estado norteamericano Rex Tillerson notificó oficialmente esa decisión al organismo. Arguyen un “sesgo anti israelí”.

El Gobierno de Estados Unidos anunció hoy su retiro de la Unesco porque considera que tiene una tendencia ideológica anti israelí y necesita una reforma fundamental. Esta situación generó malestar en la agencia para la cultura y la educación de la ONU, que pierde a unos de sus principales aportes económicos.

Horas más tarde del comunicado emitido por la Secretaría de Estado estadounidense, Israel lo secundó y anunció retirada de la Unesco, acusando a la organización de la ONU de ser antiisraelí y de haberse convertido en un “teatro del absurdo”.

Benjamin Netanyahu “dio la instrucción al ministerio de Relaciones Exteriores de preparar la retirada de Israel de la organización, paralelamente a la Estados Unidos”, dijo la oficina del primer ministro en un comunicado. “La Unesco se ha convertido en el teatro del absurdo donde se deforma la historia en lugar de preservarla”, añadió.

“Esta decisión no se tomó a la ligera y refleja las preocupaciones de los Estados Unidos con los crecientes atrasos en los pagos en la Unesco, la necesidad de una reforma fundamental en la organización y la tendencia anti Israel continua”, aseguró la vocera del Departamento de Estado, Heather Nauert.

El comunicado agrega que la retirada se concretará el 31 de diciembre de 2018, fecha a partir de la cual Washington espera poder establecer una misión permanente como país “observador” ante el organismo para aportar opiniones, perspectivas y conocimientos especializados.

Las razones que esgrimen
Según diversas fuentes, una revista que anticipó esta mañana la noticia, Trump quiere una retirada total del organismo luego de una serie de recientes resoluciones contra Israel y su colonización de tierras palestinas.

En julio pasado, la Unesco adoptó una resolución en la que se niega todo vínculo entre el Monte del Templo de Jerusalén y el judaísmo, limitándose a considerarlo un lugar de culto musulmán.

La resolución desaprueba de forma tajante la actitud de Israel con respecto al acceso al lugar, limitado y controlado para los palestinos, y se refiere a él únicamente como la mezquita de al-Aqsa, calificándolo de lugar único del islam.

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