“Siento vergüenza ajena por Frontera”, dijo el padre del Vicegobernador

Eduardo Mones Ruiz se refirió en una carta pública a las declaraciones del Intendente en las que pidió que los comerciantes no fueran atendidos en la salud pública si resultaban enfermos de Coronavirus.

En mi carácter de ciudadano y, también, de ex intendente municipal de la ciudad de Villa Mercedes (el más antiguo con vida), no puedo dejar pasar por alto y siento el inexcusable deber de manitestar mi total discrepancia con las declaraciones vertidas por el actual intendente Municipal, Señor Maximiliano FRONTERA

Creo, que han sido producto de un momento de ofuscación o de un episodio psicótico, provocados por las crisis y tensiones que nuestra comunidad está atravesando, lo que puede haber ocasionado u. transitoria obnubilación tanto en el pensamiento como en sus palabras.

En democracia hay que escuchar todas las voces. Y, de cada opinión, rescatar lo favorable al Bien Común. Nadie tiene la verdad. Hay que dialogar y persuadir, no mandar ni exigir y, menos aún, amenazar. Por más molesto que esté, por más enojado que se encuentre, es necesario comprender el derecho inalienable de los distintos sectores sociales de reclamar por lo que se considera justo.

Los gobiernos autoritarios se deben desterrar definitivamente. Seria prudente, para entender esto, releer (o leer) la primera verdad Justicialista y obrar en consecuencia.

En lo que a mi, personalmente, respecta (una persona de riesgo), de acuerdo a lo exigido por el señor Frontera, renuncio expresa y formalmente -en calidad de declaración jurada- a favor de mis conciudadanos a la atención médica y al uso de respiradores. No he violado ninguna de las disposiciones que se adoptaron en relación a la pandemia (aunque muchas de ellas me parecieron flagrantemente violatorias y en contra del sentido común) pero no puedo éticamente dejar de dar un claro testimonio de conducta.

El ejemplo que deben dar los funcionarios públicos lo entiendo como un contraejemplo: Hacen, exactamente, lo que no debieran hacer.

No puedo ni debo disimularlo: Siento vergüenza ajena. Anhelo y ruego que el señor Intendente Municipal pida sinceras disculpas al Pueblo de la ci dad de Villa Mercedes por su lamentable e incomprensible exabrupto. 

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