Centeno cambió su declaración y ahora asegura que quemó los cuadernos

Centeno, el exchofer del exnúmero dos de Julio De Vido, Roberto Baratta, quien llevó durante años en una serie de cuadernos un detallado registro del recorrido de los bolsos con dinero, presuntamente proveniente de coimas millonarias que empresas de la construcción pagaron al ministerio de Planificación durante la gestión kirchnerista, amplió su declaración el viernes ante el juez federal Claudio Bonadio y sostuvo que esas anotaciones las “quemó” en “la parrilla” de su casa.

“Los quemé en la parrilla del fondo de mi casa”, indicó Centeno ante el magistrado en referencia a los mencionados cuadernos, según consignó la periodista Paz Rodriíguez Niell del diario La Nación. En ese marco, el hombre argumentó que lo hizo porque le traían muchos problemas y que lo había hablado con un excompañero de trabajo del Ministerio de Planificación, el cual le recomendó que se deshiciera de ellos. La declaración del exchofer tuvo lugar la noche del viernes. Tras escucharla, Bonadio convalidó el pacto que el hombre hizo con el fiscal de la causa Carlos Stornelli de acogerse a la figura de “imputado colaborador arrepentido”; y le firmó la excarcelación. De inmediato, recuperó la libertad y fue incorporado al Sistema de Protección de Testigos que funciona en el ámbito de la Secretaría de Justicia, luego de que expresara temor por la seguridad de su familia, por lo que fue alojado transitoriamente en un lugar reservado.

Contradicciones. El jueves en la fiscalía de Stornelli el propio Centeno había hecho alusión a los cuadernos y habría confirmado: “Los tengo yo”. Sin embargo, agregó ante el fiscal la posibilidad de que tal vez su mujer los hubiera llevado a lo de su madre o su hermano (suegra y yerno de Centeno). Frente a estos dichos, el fiscal decidió ir hacia la casa del exchofer a corroborar su declaración. Al llegar se encontraron con la mujer de Centeno y ella preguntó “¿Qué cuadernos?”, al momento de ver entrar a su marido acompañado en búsqueda de los mismos. El hombre fue directo a un placard donde aseguraba allí estaban, “¿Pero no te acordás que los habías quemado?”, le dijo entonces su pareja, mirándolo fijo a los ojos. “Sí”, contestó él, y explicó entonces que debía llamar a alguien más que podía aportar información, pero no tenía su teléfono.

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