El pacto entre Adolfo y Giraudo para que nadie controle los gastos de Alberto

Un verdadero escándalo se vivió en la legislatura provincial cuando una maniobra entre el oficialismo y el partido aliado, Mercedinos por el Cambio, le arrebató a la oposición poder nombrar a un integrante en el Tribunal de Cuentas, el órgano que debe controlar los gastos de la gestión del Gobernador.

Una vez más las maniobras más grotescas permiten que el gobierno de Rodríguez Saá siga siendo un nido de corrupción gracias a convertir en simples escribanías a las entidades públicas de contralor. Este martes, eso, quedó una vez más en evidencia.

Cuando debían formularse los nombres para nominar y votar a los integrantes del Tribunal de Cuentas, pasos establecidos en la Carta Magna provincial, el oficialismo propuso a Hugo Zudaire quien fue votado por casi unanimidad. La Constitución también determina que la primera minoría debe proponer a un representante para equilibrara las fuerza y que el control de gastos sea lo más transparente posible. «Esa responsabilidad recae sobre el interbloque Avanzar y Cambiemos que cuenta con la cantidad de diputados y senadore suficientes como para ser el espacio más representativo de la oposición y poder designar  aun miembro dentro del tribunal», puntualizó el diputado Gastón Hissa.

Pero la maniobra pergeñada por José Giraudo y Adolfo Rodríguez Saá hizo que el espacio Mercedinos por el Cambio, que claramente no es de la oposición y suscribió un acuerdo político con el Gobierno, se interpusiera para quedarse con el lugar que debió corresponderle a Avanzar y Cambiemos. Así logran que nadie controle seriamente los gastos de Alberto.

De esta manera una vez más la Constitución fue mancillada por Rodríguez Saá y sus aliados, mercenarios que no cambian y que  se disfrazan de Mercedinos por el Cambio.

 

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