Ponce – Rodríguez Saá: Un pacto de aprietes, corrupción y poder

El Intendente y el Gobernador sellaron un pacto que le permite al primero no ir a la cárcel y al segundo ganar más poder. Información exclusiva.

Pocos podrían imaginar una estrecha relación entre Alberto Rodríguez Saá y Enrique Ponce, más aún cuando públicamente se han dicho de todo, denuncias mediáticas y en la justicia, operaciones cruzadas y antecedentes que los predisponían a la peor de las relaciones. Un pacto en la oscuridad era la salida más apropiada para las aspiraciones de los dos.

Las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), habían terminado Gastón Hissa, el alfil de Claudio Poggi, se había quedado con la interna del PJ superando por abrumadora mayoría al candidato de Rodríguez Saá, su ex cuñado Fernando Salino. Compromiso Federal tenía un caudal de votos que lo dejaba a Enrique Ponce afuera de la reelección. Pero aún quedaba una jugada, riesgosa, pero definitiva para conservar el poder.

Una reunión entre los hermanos Rodríguez Saá permitió delinear el plan de Alberto, debían correr la fecha de la elección a intendente que había sido fijada por Ponce antes que la votación para Gobernador. Mandaron un emisario al Intendente que necesitaba revertir el pobre desempeño en las PASO, “Si no querés terminar preso por actos de corrupción tenés de correr la fecha de la elección, que sea después de elegir al gobernador. hacés eso y seguimos negociando el futuro”, la frialdad del mensaje respondía a los antecedentes en sobreprecios de la obra pública municipal y la necesidad de conservar el poder o pasar a dar explicaciones en los tribunales. Enrique Ponce comunicó, por decreto,  el cambio del llamado a elección para el mes de noviembre.

Con el primer paso consolidado, la estrategia de Alberto marchaba tal cual lo había planeado con su hermano, “Alberto le aseguró a Ponce dos cosas, la primera, y no menos importante que la otra, era la impunidad judicial y la segunda que Hissa no iba a ganar la elección”, confió uno de los negociadores.

La misma fuente contó que a Enrique Ponce le preocupaba de sobremanera saber que Alberto sería el gobernador, se activaría automáticamente la denuncia por certificación de obra a la empresa  Garve, la encarga de realizar las viviendas. A luz de los hechos las casas no se terminaron y Garve consiguió cobrar la obra que no terminó. Ponce firmó el certificado para que la Nación abonara los fondos a la empresa.

El hecho de corrupción no terminaba en las certificaciones, el terreno cedido formaba parte de un proyecto del Sedronar para construir en San Luis un centro de atención a las adicciones, la mano de Anibal Fernández, con el apoyo de la intendencia de San Luis, desviaron la iniciativa.

Además fue el propio ex Jefe de Gabinete de Cristina quien medió entre Ponce y Carlos Ahumada para que Estudiantes ocupara los terrenos de Granja La Amalia, cabe recordar que el Ahumada fue nombrado en la causa que investiga el tráfico de efedrina como el “valijero” de Anibal Fernández.

“Evidentemente el pacto no es por gobernabilidad, Carlos Ponce padre gobernó la ciudad peleado a muerte con los Rodríguez Saá y sin apoyo nacional. El pacto esconde la corrupción, el miedo de Ponce de ir preso y la necesidad de Alberto de controlarlo todo”, sintetizó en exclusiva a El Puntano el arrepentido de las negociaciones.

 

 

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