El transporte larga distancia pierde 3,7 millones de pasajeros por año

La caída de la demanda comenzó en 2011. Hoy se vende en promedio sólo la mitad de los asientos. En muchos casos salen lo mismo que viajar en avión y hasta 3 veces más que en tren.

Los ómnibus se habían hecho fuertes como la opción popular por excelencia para recorrer el país gastando poco. Tantas horas de viaje eran compensadas con un buen ahorro para quienes eligieran esa opción. Pero en los últimos años la ecuación mutó. Hoy los pasajes ya cuestan casi lo mismo -a veces incluso más- que los de avión, llegan a cuadruplicar a los de trenes y cada vez más gente, si tiene la opción, busca otro medio de transporte. Desde 2011, de hecho, cada año se subieron a los micros 3,5 millones de pasajeros menos.

Datos de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) muestran que en 2011 los argentinos aún hacían 51,8 millones de viajes anuales, pero esa cantidad fue disminuyendo hasta llegar a sólo 37,1 millones en 2015. La caída fue de 14,7 millones de pasajeros. O sea, más de un cuarto de los usuarios dejaron el servicio en sólo cuatro años.

El año pasado viajaron en ómnibus 40.200 personas menos por día que cuatro años antes. En la Terminal de Retiro, si en 2010 el tránsito de micros fue de 1.779 vehículos por día, el año pasado fueron sólo 1.361, una baja de 418 servicios diarios en promedio.

Eso es síntoma de que, a medida que caía la demanda, también se fueron dando de baja servicios. Según los datos oficiales, en 2015 se hicieron 276.500 trayectos menos que en 2011, unos 757 viajes menos por día. “Año a año fuimos perdiendo pasajeros y en 2016, pese a los esfuerzos de que se hicieron, la tendencia continuó”, aseguraron a Clarín en la Cámara Empresaria de Larga Distancia (CELADI), que nuclea buena parte del sector.

“Las subas de salarios, de combustibles y de otros costos hicieron que nos encareciéramos frente a otras formas de transporte que contaron y aún cuentan con un alto nivel de subsidio estatal, principalmente el avión. Aunque también perdimos clientes frente a los trenes, los micros ilegales y hasta el auto particular. La gente calcula cuánto gasta de una forma o de la otra y a partir de eso decide”, agregaron.

En un relevamiento sobre pasajes ida y vuelta para viajar en febrero, Clarín confirmó que las brechas ya son mínimas. Para ir de Capital a Mar del Plata, el micro ya sale $ 1.108 y en avión se consiguen pasajes a $ 1.329, sólo $ 221 más. A Bahía Blanca el micro cuesta $ 1.848, contra $ 1.573 del vuelo y $ 920 del tren.

A Córdoba sale $ 1.570 tanto en ómnibus como en avión, y en tren hay pasajes a $ 600. A Tucumán la opción ferroviaria sale $ 740, contra $ 2.369 del bus y $ 3.266 del colectivo, hecho que explica las largas colas registradas el mes pasado en Retiro y Constitución para sacar pasajes.

En general, cuanto más lejos se va, más caro se pone el transporte terrestre. A Puerto Iguazú, por ejemplo, se puede volar por $ 2.143, un 29% menos que los $ 3.000 del micro. Y la expectativa es que pronto, al llegar las líneas aéreas low cost, la brecha crezca.

Pero viajar en micro en la Argentina también puede ser mucho más caro que en otros países. Según lo relevado, un viaje de cerca de 400 kilómetros sale $ 554 acá (Buenos Aires-Mar del Plata), pero $ 435 en Brasil (San Pablo-Río), $ 419 en Uruguay (Montevideo-Tacuarembó), $ 257 en Chile (Santiago-La Serena) y $ 242 en Estados Unidos (Washington DC-Nueva York), menos de la mitad.

¿Por qué pasa esto? Según las empresas, porque acá las obligan a mantener muchas frecuencias en días y meses de muy baja demanda, porque tienen poca flexibilidad para “rematar” pasajes y todo eso hace que, en promedio, los vehículos salgan con menos de la mitad de los asientos vacíos (ver aparte).

En este marco, mientras los micros perdieron más de un cuarto de sus viajeros desde 2011, los pasajeros de trenes interurbanos crecieron un 67%, según la CNRT. Por su parte, los registros de Aeropuertos Argentina 2000 indican que el tránsito en vuelos nacionales creció 60,6% desde 2011: se incrementó en 6,7 millones de pasajeros anuales.

En Aerolíneas Argentinas, con el 78% del mercado, la demanda de traslados de cabotaje creció a un ritmo promedio del 10,4% anual entre 2010 y 2015. Y en lo que va de 2016 -hasta octubre- ya llevaron 8.015.578 personas. Eso es un 6,5% más que el año pasado y casi el doble de los que habían viajado en todo el año 2011 (4.053.985).

“Este año terminará con un crecimiento del 5% en los pasajeros de cabotaje -serán 10,7 millones- y aspiramos a que se dupliquen en los próximos cuatro años. Los micros tendrán que readecuarse para competir, pero nuestra idea es que todos lleven más pasajeros, que los argentinos viajen más”, dijo a Clarín el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, quien confía en que este año habrá un cambio de tendencia, con una recuperación del 3% en la cantidad de pasajeros de los ómnibus.

El último aumento en los pasajes de micro fue del 20,3% y se aplicó en agosto. En 2015 había habido tres subas que acumularon un 35,5%. Las empresas del sector esperaban que les ordenaran un nuevo retoque de tarifas antes del verano, pero en el Gobierno aseguran que no habrá más cambios antes de fin de año.

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