Libertadores: Macri confirmó que habrá visitantes en la final Superclásica

La final histórica entre River y Boca por la Copa Libertadores será con público visitante, según confirmó el propio presidente Mauricio Macri, luego del pedido que había hecho más temprano a través de la red social Twitter.

Luego de ese mensaje, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y su par de la Ciudad de Buenos Aires, Martín Ocampo, se reunieron para analizar las alternativas del operativo de seguridad que habría que implementar para permitir que haya público visitante en las dos finales de la Libertadores.

“Lo que vamos a vivir los argentinos en unas semanas es una final histórica. También una oportunidad de demostrar madurez y que estamos cambiando, que se puede jugar en paz. Le pedí a la Ministra de Seguridad que trabaje con la Ciudad para que el público visitante pueda ir”, escribió el jefe de Estado y expresidente del club “Xeneize”.

Ahora, Macri confirmó en declaraciones a radio La Red que ya está acordado que las dos finales se jugarán con hinchas de Boca y River en ambas canchas. Los ministros de Seguridad están diseñando el operativo.

Por ahora, la fecha de los partidos de la final de la Copa Libertadores serán los días 10 y 24 de este mes, ambos en día sábado, a las 16.

En el fútbol argentino rige desde mediados de 2013 la prohibición al público visitante en los estadios, medida que se tomó luego de varios episodios de violencia que dejaron víctimas fatales y heridos. El hecho que detonó la decisión fue la muerte de un hincha de Lanús en un partido disputado en la ciudad de La Plata.

De hecho, ayer mismo el clásico entre Rosario Central y Newell’s por los cuartos de final de la Copa Argentina se jugó a puertas cerradas y en el estadio de Arsenal. Esa competición siempre se disputa en cancha neutral, pero con hinchadas de los dos equipos. Esta vez se prefirió evitar complicaciones de seguridad con la decisión de jugar sin público.

En el último tiempo algunos partidos del fútbol argentino comenzaron a jugarse con público visitante, en un intento de terminar con la prohibición. Sin embargo, aun desde el Estado no parece haber un convencimiento sobre la garantía de la seguridad, que además conlleva un alto gasto tanto para los gobiernos como para los clubes.

Ahora, al calor de un superclásico histórico que definirá al campeón de América, Macri quiere que hinchas “millonarios” y “xeneizes” asistan a un duelo de altísimo voltaje. La tensión no tiene que ver solo con lo deportivo. La seguridad de ese partido, tanto en la previa como durante y después, es compleja.

Desde la venta de entradas, hasta la logística para la movilización de las hinchadas a ambos estadios, la disposición en las tribunas, y la posterior desconcentración, que puede llegar a estar por el resultado del partido.

Vale recordar otro hecho. El último partido entre Boca y River por Copa Libertadores fue en mayo de 2015, en la bochornosa noche del gas pimienta, cuando un barra roció a jugadores del equipo de Marcelo Gallardo con esa sustancia, lo que obligó la suspensión del duelo y la eliminación de los “Xeneizes”.

Para redondear una jornada lamentable para el fútbol argentino, los simpatizantes de Boca agredieron a los jugadores de River que luego del partido se vieron obligados a permanecer más de la cuenta en el estadio porque por cuestiones de seguridad no podían dejar el lugar.

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