Usa el Estado como un bien de familia: Adolfo ofrece cargos en el Gobierno

Desesperado por un voto, llama desde su mansión y da trabajo en el Estado. La gente le pide fuentes laborales y el candidato da soluciones en el Gobierno de su hermano. La utilización del Estado como un bien de familia.

Como si se tratara de una estancia o más bien de un “feudo”, así manejan los hermanos Rodríguez Saá el Estado de San Luis. Tras la derrota de las PASO, Adolfo y Alberto no tienen empacho en mostrar la peor cara del manejo familiar de la “cosa pública”.

Volcado a las redes sociales, como si Facebook, Twitter o Instagram, por nombrar algunas, pudieran solucionar los graves problemas de salud, inseguridad o falta de trabajo, Adolfo contesta los mensajes que llegan.
Es así que en los últimos días intensificó su posición en las redes y se muestra como un Millennials, sube videos, fotos y audios e invita a un debate sobre la realidad provincial, eso sí, no abandona el estilo barroco de su mansión valuada en $ 75 millones y con vista privilegiada al lago de Potrero de los Funes.

Se conoce por estas horas un vídeo de Adolfo en el que llama a “Coki”, un “amigo de Facebook” que le escribió para contarle que está sin trabajo al igual que su mujer. El pedido del cibernauta era el de poder trabajar en la policía junto a su mujer en la ciudad de Villa Mercedes. “El lunes se tienen que presentar a trabajar, vos y tu mujer van a ser nombrados y van a cobrar desde este mes”, dijo el Senador que dispone del Estado como un bien de familia.

Desde la década de 1860, el apellido Rodríguez Saá gobierna la provincia, con las interrupciones lógicas por fallecimiento procesos militares en el país, la familia ejerce el poder en San Luis casi ininterrumpidamente. Se acrecentó desde 1983, cuando Adolfo, primero, y Alberto, más tarde, tomaron el dominio absoluto de los tres poderes. Será por esta siniestra razón que se sienten los dueños del Estado y pueden disponer, pese a no tener la autoridad conferida por la Constitución, de los bienes, servicios y personal del Estado como si fuera una de las tantas estancias que poseen.

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