El Museo del Fracaso, un paseo por los inventos más ridículos

No todos los inventos funcionan. El investigador Samuel West ha recopilado los mejores desastres en el campo de la innovación para exhibirlos en el Museo del Fracaso, en Suecia, a partir del mes de junio. “Mientras que los productos exitosos siempre se colocan en un pedestal, de los fallidos nunca se habla”, confiesa en una entrevista para CNN. West pensó que de estos productos se obtendría un aprendizaje interesante para seguir innovando.

Así, empezó a indagar por distintas etapas de la Historia hasta recopilar 51 artículos. Entre ellos, se encuentra el bolígrafo Bic que salió al mercado el Día Nacional de la Mujer en Sudáfrica con el siguiente mensaje: “Mira como un niño. Actúa como un hombre. Piensa como una mujer. Trabaja como un jefe”. Tras la indignación de todas las mujeres por el sexismo que se daba, la empresa se disculpó y reconoció que se habían equivocado.También encontró una Coca-Cola Blak, una versión del famoso refresco con con sabor a café que se lanzó en 2006, un juego de mesa de 1989 que tiene a Donald Trump como protagonista y un perfume de la marca Harley Davidson. Los artículos tecnológicos tampoco se quedan atrás.

Desde dispositivos electrónicos para tuitear-como el Newton de Apple y el Twitter Peek- a juegos móviles híbridos en el Nokia N-Gage.Todos son intentos fallidos muy divertidos, como la primera cámara digital Kodak. En su día cosechó un gran éxito, pero fue el inicio de la decadencia de la empresa. En este caso, “el fracaso erradicó en la falta de innovación. Estaban empeñados en mantener los beneficios de las impresiones de fotografías en papel, su papel”, asegura el investigador. En este sentido, la compañía no pudo seguir el ritmo de la revolución digital y quebró en cuanto Instagram se convirtió en la aplicación de imágenes más utilizada por los usuarios.El objetivo del Museo del Fracaso es que los visitantes disfruten y se lo pasen bien.

“Algunos de los objetos que tengo son francamente ridículos”, señala. El mensaje que quiere lanzar con esta experiencia es aceptar el fracaso como una parte importante de algo nuevo e innovador.

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