Argentina comienza un plan para exterminar 100.000 castores

Las autoridades argentinas han reaccionado ante una amenaza medioambiental que lleva años atentando contra los bosques nativos de Tierra de Fuego: los castores. Los expertos competentes ya han revelado sus planes ante esta situación que ya han calificado de estar “fuera de control” y su drástica e impiadosa solución no es otra que sacrificar a un total de 100.000 castores.

A lo largo de estos años, se ha intentado fomentar la caza o probar con la introducción de los visones, para que se alimentaran de los castores. Sin embargo, estas alternativas han sido inútiles para detener la acción de esta especie semiacuática.

De hecho, Argentina ahora tiene dos problemas: los castores y los visones, que prefieren comer huevos de ganso que atrapar a las presas vivas. Otra prueba de que cuando el hombre manipula la cadena natural… la pifia, y a lo grande.

En Patagonia nunca hubo castores. Hace 70 años la Armada Argentina liberó en sus bosques a 20 de estos roedores, provenientes de Canadá. No había otra razón que impulsar la industria de las pieles, claro.

Pero estos pequeños animales han acabado haciendo algo más que expandirse. La especie se ha multiplicado por falta de depredadores y sus dientes son los responsables taladrar los árboles de una superficie de bosques que ya duplica a la ciudad de Buenos Aires.

“Pueden cortar un árbol pequeño en unas pocas horas y uno grande en días”, afirma el jefe de conservación regional Erio Curto. “Estamos hablando de árboles que tienen 100 o 150 años de antigüedad y que no vuelven a crecer”. Además, estos roedores “cortan árboles en la orilla del río creando diques, por lo que el agua se desborda y causa inundaciones”.

Frente a este desastre en el hábitat, Adrián Schiavini, jefe de la Estrategia Nacional para la invasión de especies exóticas, ya ha afirmado que la exterminación se hará de una forma ” humana, rápida y efectiva”. La idea “es formar un grupo de cazadores y luego elegir a los mejores para ponerlos a trabajar en siete áreas piloto en la Isla Grande de Tierra del Fuego”, ha añadido.

Esta alternativa no tendrá efectos inmediatos ni a corto plazo. Schiavini ha afirmado que se tardará en ultimar el sacrificio en un lapso de tiempo de 10 a 15 años. Sin embargo, predice que dentro de cuatro años se habrá sacrificado al mayor número de castores. La polémica está servida. ¿Es esta la mejor solución?

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