La Haya: Varios argentinos en el juicio internacional a Monsanto

Este fin de semana se realizó en La Haya el Tribunal Internacional Monsanto. Con el objetivo de incorporar el ecocidio como delito penal internacional, reunieron pruebas sanitarias y jurídicas.

El Tribunal Internacional Monsanto (IMT, por sus siglas en inglés) es una iniciativa inédita en la que participaron más de mil organizaciones y que busca generar un saber científico-jurídico que permita a la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya tener sustento a la hora de analizar casos de daños ambientales a nivel internacional, en virtud de la incorporación del delito ambiental en los criterios de selección de casos por parte del Fiscal de la CPI para considerarlos como crímenes en contra de la humanidad. El veredicto del Tribunal se dará a conocer en diciembre de este año.

Treinta testigos en total, entre médicos, técnicos, ambientalistas y víctimas de los cinco continentes brindaron durante este fin de semana su testimonio en la localidad de La Haya, Países Bajos, contra las consecuencias nefastas del agronegocio tanto en la salud de los pueblos así como su impacto en las plantas, en la salud animal, en la biodiversidad y en los alimentos.

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La abogada mendocina Eleonora Lamm, subdirectora de Derechos Humanos de la Suprema Corte de Mendoza, y especializada en bioética, ofició como uno de los 5 jueces invitados para juzgar a esta multinacional acusada de “Ecocidio”.

Entre los participantes hubo tres argentinos: el médico Damián Verzeñassi, subsecretario académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), quien expuso sobre los resultados de los campamentos sanitarios realizados por la UNR en la región central del país; María Liz Robledo, del pueblo rural Baigorrita del noroeste bonaerense, cuya hijita nació con atresia esofágica (una malformación congénita basada en un pequeño canal que conectaba el aparato digestivo con el respiratorio) luego de haber sido expuesta a las fumigaciones a pocos metros de su jardín durante el embarazo; y la ya mencionada magistrada Lamm.

Según declaró Lamm, el Tribunal Internacional Monsanto se realizó en La Haya “porque emula los mecanismos que tiene la Corte Penal Internacional de la Haya, y aunque no es un proceso que se da en ese tribunal oficial, lo que busca es que se incorpore el delito de ecocidio en el Estatuto de Roma, que es el que rige a esa corte internacional”.“El objetivo es que el dictamen tenga peso suficiente como para modificar el Estatuto de Roma. Es decir, intentaremos promover un cambio legal”.

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Para Verzeñassi la importancia del tribunal también reside en la oportunidad que brinda para “escuchar la voz de todas las víctimas de este modelo extractivista e industrial veneno-dependiente, y que desde este lugar emblemático como es La Haya sus voces cobren más dimensión y se repliquen mucho más fuerte a nivel internacional”.

“Cuando supe que lo que le pasó a mi hija había sido por eso, empecé a moverme por todo el pueblo para frenar lo que estaba pasando. Me encontré con que no había ninguna legislación que lo prohibiera, y mucha gente se fue movilizando conmigo para dar a conocer esta situación”, le dijo María Liz hace pocos días. “Vivimos rodeados de tarros de agrotóxicos acumulados al lado de nuestras casas. Lo normal acá es ver depósitos en distintos terrenos en la zona poblada, escuchar que mucha gente joven se enferma y hasta muere de cáncer. También niños con leucemia, que lamentablemente fallecieron”.

“Lo normal es ver cómo nos fumigan a cincuenta metros de nuestras casas para matar algunas hierbas y dejar el terreno ‘limpio’. Y no hay herramientas legales para frenar a estas corporaciones, no hay una reglamentación vigente”.

El dictamen de los cinco jueces determina si Monsanto vulneró cuatro derechos conforme a distintos artículos del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y a la Convención de Derechos del Niño. Estos son el derecho a un entorno seguro, limpio, saludable y sostenible; el derecho a la alimentación, el derecho a la salud, y el derecho a la libertad de investigación científica.

“Es importante que el tribunal se haya conformado con representación de un argentino, porque nuestro país es uno donde Monsanto tiene mayor actividad”, añadió Lamm. “Sirve para poner en evidencia la situación actual del mundo en esta materia. Y tiene una carga simbólica muy importante. Sabemos que habrá repercusiones en todo el mundo y somos conscientes de lo que eso significa”.

“Si los jueces encuentran a Monsanto responsable de un ecocidio va a dar un impulso muy importante a los movimientos sociales y a las víctimas que en todo el mundo están reclamando que tengan en cuenta sus derechos para poder iniciar acciones jurídicas locales y también internacionales”, describió el médico de la UNR.

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