“Alberto nos pidió perdón”, la insólita explicación del Poncismo para volver al PJ

Daniel Sosa, quien acusó a Alberto Rodríguez Saá de asesino, no encontró mejor frase para sintetizar el bochornoso regreso al sello de los hermanos. El funcionario de Enrique Ponce, al igual que su jefe, había sido de los más críticos contra el “poder gobernante”.

Alberto y Adolfo los convocaron, no lo dudaron ni un instante y el Poncismo a pleno ocupó las gradas para recibir el perdón de los hermanos. Daniel Sosa, funcionario de Enrique Ponce y referente Kirchnerista, equivocó el discurso y declaró a la prensa que “Alberto nos pidió perdón”, cuando en realidad fueron ellos los que asistieron a recibir la bendición de los Rodríguez Saá. Claramente, la convocatoria del Congreso del PJ anunciaba la “amnistía” a los dirigentes expulsados o que habían abandonado las filas del espacio que conducen Adolfo y Alberto.

Daniel Sosa y compañía parece querer olvidar o tapar la historia, fue el propio Sosa quien en una entrevista concedida a Página 12 el 7 de diciembre de 2003 acusó a Alberto Rodíguez Saá de mandar a matar al concejal y presidente del cuerpo Osvaldo Ochoa. La nota titulada “Una muerte en Tierras del Adolfo” señala que en en “el feudo de los Rodríguez Saá no hay casualidades”.

La publicación firmada por  Alejandra Dandán realiza una síntesis del poder absoluto de los hermanos que gobiernan desde el regreso de la democracia.  “Ochoa se fue convirtiendo en una de las figuras claves entre las fuerzas que pelean la autonomía de la capital provincial.  El 9 y el 23 de noviembre, San Luis capital tuvo dos elecciones de intendente que se convirtieron en pantomima. En la primera ganó un grupo de peronistas disidentes al adolfismo. En la segunda ganó la candidata del oficialismo. Como ninguno reconoce el triunfo del otro, la capital tiene dos intendentes: Daniel Pérsico, ingeniero del peronismo opositor, y María Angélica Torrontegui, del adolfismo”, resumía la nota sobre la caótica situación de la denominada doble intendencia.

En la misma crónica se reproducen situaciones como la denuncia de Pérsico del 23 noviembre del mismo año cuando recibió en su domicilio siete disparos, además reproduce  declaraciones de Daniel Sosa sobre la muerte de Ochoa, “Que nadie tenga dudas, Ochoa ha sido asesinado”. Sosa mencionó un encuentro con el gobernador Alberto Rodríguez Saá: “Ochoa discutió en duros términos con él días antes de la muerte, él mismo lo amenazó de muerte en su morada de El Durazno”. También vinculó la muerte de Dora Adaro de Wanzo, militante opositora que falleció en su casa atada con un cable en el cuello y una bolsa de nylon al estilo submarino en la cabeza. “El gobierno habló de un crimen pasional pero ella vivía aterrorizada, denunciando amenazas y persecuciones por parte de la policía de la provincia.”

La nota completa de Página 12: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-29034-2003-12-07.html

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