Lavezzi, de ser criticado a ganarse el respeto de todos

Los comentarios que cuestionaban con sorna sus convocatorias como “el bufón de Messi” terminaron cuando volvió contra Bolivia y se convirtió en pieza clave para Martino, hasta su desafortunada lesión en el codo.

Si algo ganó este delantero de 31 años en este tramo de su vida deportiva es respeto. Los comentarios con sorna que cuestionaban su inclusión en el plantel desaparecieron: de pronto dejó de ser “uno que juega en China”. Llegó a Estados Unidos lesionado, igual que Pastore, y se pasó días enteros en la sala de espera del equipo. Pero volvió contra Bolivia, hizo un gol y fue figura. “Lavezzi puede jugar por las dos bandas, atacar y cubrir el lateral en defensa. Y nos da buenas opciones en el uno contra uno”, lo destacó Gerardo Martino antes de la semifinal. El entrenador también salió indemne de esa pequeña batalla: considera que Lavezzi es jugador de selección, una categoría que no se pierde por salir del fútbol del Primer Mundo.

Él pagaría su titularidad con un gol de cabeza, un festejo maradoniano de cara a la cámara de TV y una asistencia a Higuaín que terminó en el tercer tanto. Después vendría el golpazo, el “¡ooooh!” de estupor del estadio por la espectacularidad de la caída, sus compañeros tomándose la cabeza y una camilla llevándoselo de la cancha. Una hora y media más tarde, el dolor insoportable de la fractura ya le había dejado lugar a su humor imperecedero: “Roto”, respondió con una sonrisa en su tránsito por la zona mixta del estadio a la pregunta sobre el estado de su codo.

El miércoles avanza en Houston y Lavezzi escribe en su cuenta de Twitter (@Pocho Lavezzi): “¡Hola a todos! Quiero agradecerles a todos por su preocupación por mí. Fue muy lindo recibir tantos mensajes de apoyo”. Ya escuchó consejos de compañeros: que no se rasque con una aguja, que se deje firmar el yeso… Y que no afloje, sobre todo. Esa sugerencia, la última, no le hace falta. Porque en su manual de estilo no hay lugar para el bajón. “El que las empieza todas es Pochito”, lo designa Banega como autor intelectual de las típicas bromas de concentración. Lavezzi simplemente se ríe.

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