¿Por qué armamos el arbolito el 8 de diciembre?

Para conocer sus orígenes en nuestro país tenemos que remontarnos 200 años atrás, pero la tradición en el mundo comienza mucho antes y hay varias leyendas al respecto.
La más contada, es la historia que dice que en el siglo VIII, San Bonifacio, quien había sido enviado a Germania para convertir a los paganos, vio que ellos invocaban a sus dioses bajo los árboles y allí les dejaban presentes.
En una noche de Navidad, los germanos se disponían a sacrificar a un niño debajo de un árbol y Bonifacio se llenó de furia, cortó el tronco y de sus raíces surgió un pino y él lo interpretó como una señal de su fe cristiana. De este modo salvó al niño y esto produjo una conversión masiva.
Fue en el siglo XVI que se empezaron a colocar los árboles de Navidad dentro de los hogares. La tradición pasó a Gran Bretaña, luego a Estados Unidos y de ahí llegó a América Latina. En Argentina el primer “arbolito de navidad” se armó en 1807, y lo hizo un irlandés. Este hombre, recordando la tradición de su país, decoró un pino en una plaza.

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