El primer ministro de Nepal presentó su renuncia en medio de una fuerte ola de protestas juveniles. La chispa que encendió la crisis fue la decisión gubernamental de bloquear redes sociales populares entre la Generación Z, medida que desató manifestaciones masivas en Katmandú y otras ciudades.
El veto a plataformas como TikTok, Instagram y Facebook fue justificado por el gobierno como un intento de frenar la “desinformación y el odio online”. Sin embargo, para miles de jóvenes se trató de un ataque directo a la libertad de expresión y a su principal espacio de interacción social.
“No se puede silenciar a toda una generación por miedo a las críticas”, señalaron representantes estudiantiles durante las protestas.
El Parlamento deberá designar un nuevo líder interino, mientras que organizaciones de derechos humanos exigieron restablecer de forma urgente el acceso a redes sociales. Analistas advierten que la crisis refleja la distancia entre la dirigencia política tradicional y una juventud conectada, movilizada y con un fuerte peso demográfico en Nepal.