Alberto hace peligrar los servicios básicos municipales

No entendió nada, el Gobernador aplica la misma receta que hace 40 años. Doblegar a todos y que imploren de sus migajas, en el medio hay miles de personas que padecerán esas consecuencias cuando los municipios no puedan dar respuestas.

Alberto Rodríguez Saá está a punto de cometer otro grave error, si es que ya no lo cometió. Este medio viene planteando desde hace varias semanas, casi desde que comenzó la cuarentena, que el rol de los Intendentes de San Luis es vital en este momento histórico. Bien o mal están en calle, codo a codo y poniendo todo lo que tienen, lo mucho y lo poco. La altura de Terrazas del Portezuelo es el parámetro más exacto para definir la visión de Rodríguez Saá del tema más impactante de los últimos años y que marcará sin dudas a este siglo, la distancia y la omnipotencia del Gobernador lo alejan del problema y ataca a quienes sin proponerselo son sus mejores aliados, los Intendentes.

La actitud de Rodríguez Saá, quizás, se entienda en su lógica feudal, pero el mundo cambió, lo hizo antes y lo hace ahora. Nunca antes la historia de la humanidad vivió en tiempo real un cambio de paradigmas tan grande y tan veloz. En la estructura social de la cadena de mandos del Estado los Intendentes están dando las repuestas y son atacados económicamente por el Gobernador. Les quita recursos, les exige respuestas y los manda a la batalla sin protección.

En ese sentido, las intendencias podrán quedarse sin recursos en muy poco tiempo el mandatario provincial lo sabe pero dejar primar su conducta, su esencia. Les niega subsidios, no redistribuye la ayuda económica de la Nación y la coparticipación provincial cayó más del 30% siendo, además, uno de los distritos que menos recursos le da a sus comunas, sólo el 8% que se divide en más de 64 municipios.

En una interesantísima nota publicada por Perfil este fin de semana, Jorge Fontevecchia entrevista al Alberto Fernández, entre otros tantos conceptos, el Presidente da un mensaje indiscutible al señalar: «tenemos la oportunidad de hacer una economía más solidaria, porque finalmente para qué sirve poseer fortunas que los especuladores hacen crecer en las bolsas de valores, si un virus termina en un minuto con los consumidores y todo vale nada».

Rodríguez Saá no entendió nada, es llevado por su lógica perversa del poder, cuanto más grande soy más pequeño debe ser mi enemigo.

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