Profesionales de la salud se manifestaron frente a la ola de inseguridad en hospitales

Son víctimas de malos tratos y agresiones físicas, la última en el Hospital Cerro de la Cruz cuando dos profesionales fueron derivados a una clínica privada tras sufrir una brutal agresión.

La consigna con la que los profesionales de la salud se manifestaron en la Plaza Pringles fue contundente: ““Basta de violencia. No somos enemigos, somos médicos”. En el paseo céntrico expusieron el reclamo del sector que apunta a más controles y protección frente a la inseguridad que deben sortear en sus lugares de trabajo.

El texto de los profesionales:

“Nos convocamos esta noche, frente al dolor que nos causan las noticias cada vez más frecuentes, de violencia hacia los médicos. Incluyendo agresiones físicas, como las sufridas hace un par de días, por una colega durante su ejercicio profesional…

Carta de una médica a la comunidad:

“Cuando decidí ser médica, fue por la vocación que siempre tuve de mitigar el dolor del cuerpo y del alma, del que sufre. Sabía que su dolor iba a ser, dolor en el alma para mí… pero nunca imagine que además del dolor del alma iba a sufrir dolor físico. Y sí. Aparece en algún momento en forma de agresión, de golpe, de insulto, de impaciencia.

Vinimos acompañados por nuestra familia, porque la familia está siempre, porque los pacientes cambian, el médico envejece y al final, queda solo; sin los pacientes, con la familia.

La familia del médico no es una familia común, es una familia “de médico” con características distintas a otras. Lo convierte al médico en un ser humano falible, con otra vida, que debe compatibilizar con el ser médico las 24 hs del día.

Les puedo contar algunas experiencias que estoy segura las compartimos todos.

El dolor más grande de madre-médica, lo experimente hace muchos años cuando volví de una guardia de 24 hs, quise alzar a mi bebe y me desconoció.

O cuando surge una urgencia y el medico sale corriendo y deja a su hijo de 3 años a cargo del de 5.

O cuando suena el teléfono y se suspende la salida o el dialogo familiar y esas caras casi rogando que se acabe la llamada y que no sea un problema grave.

O la silla vacía del padre médico o del hijo médico, en la cena de Navidad porque está de guardia.

Ni que decir de la experiencia terrible de estar esperando a la mamá que sale de la guardia y vuelve golpeada o no vuelve…

Y al final… a pesar de todo, mi hijo de 17 años me dice que quiere ser médico y más grave aún, mi respuesta: Pensalo bien, quiero que seas feliz… y al médico le cuesta ser feliz.

Nací en un hogar de médicos. Mi papa se fue a Buenos Aires con un colchón y una ilusión y volvió siendo médico, y es médico, tiene 88 años… Tuve el honor de ver que los pacientes le besaban las manos y le agradecían la vida .Y ahora no nos besan las manos, nos levantan la mano, nos golpean, nos insultan.

Usemos esas manos que eran besadas, para decir basta, para estrecharlas con los colegas y crear una barrera frente a la agresión, para tenderla al que sufre, para acariciarlo, para palparlo, para operarlo, para sanarlo… o en algunos casos sólo para poder acompañarlo. Nunca las usemos para responder a una agresión. Tenemos un juramento.

Ahora le hablamos a nuestro paciente, al que nos quiere, al que entiende que somos humanos, para que nos ayude a que nos respeten, para poder seguir siendo médicos, porque están ustedes allí, del otro lado, nuestros pacientes.”

Con esta convocatoria, esperamos generar conciencia… No somos enemigos, dejamos nuestras vidas y la de nuestras familias en segundo plano, cuando alguien nos necesita. Somos falibles, como cualquier ser humano. Aunque probablemente, no sea suficiente, en la mayoría de los casos, cargamos con las falencias del sistema de salud actual en todo el país, poniendo en riesgo nuestro cuerpo y nuestra psiquis. Sabemos que somos el último eslabón en ese sistema, como así también el prioritario. Sabemos que legalmente siempre somos los responsables, aunque la ley no contempla que la mayoría de las falencias en salud, no dependen de nosotros… ni los turnos, ni las demoras, ni las faltas de insumo, ni las faltas de personal, etc… y sin embargo, seguimos arriesgando todo y exponiéndonos con la intención de cubrir cada una de esas carencias… Aun así, con todo lo expuesto, recibimos casi a diario diferentes formas de agresión.

Por favor, tomemos conciencia… Ud trabajaría en estas condiciones?

Si todos nosotros decidiéramos dejar nuestra actividad, cansados del maltrato permanente, que nos queda? Que haría una población sin ningún médico?

A pesar de todo, seguimos adelante… no somos los enemigos, somos médicos y uds nuestros pacientes”.

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