Canaletti: “Los Rodríguez Saá quieren olvidarse de Nelson Madaf”. Una historia de torturas y abandono

“Cuando me preguntan cuál es el caso policial que más me impresionó, digo que es el de Nelson Madaf”, contó el periodista de Cana 13 quien repasó la responsabilidad de los hermanos Rodríguez Saá en las torturas y la agonía del inocente al que quisieron culpar de un asesinato que nunca ocurrió.

La democracia recuerda muy pocos casos en los que la tortura y la ausencia total de la independencia de poderes puede equipararse al terrorismo de Estado, el caso de Mad es uno de esos. Casualmente los artífices intelectuales de este atroz caso disputan hoy una pelea familiar por el poder.

Principales fragmentos de lo que Ricardo Canaletti contó en el programa El Diario de Mariana:

  • “Sucedió, cuesta creer que haya sido verdad, pero así fue. Una desaparición, un asesino y un relato en donde nada es lo que parece”.
  • El relato comienza en 1989 con el momento en el que Claudia Díaz,con 15 años, y Nelson Madaf, de 17 años, se conocieron. “Muy tímidos los dos. Se gustan, se dicen nos podemos volver a ver. Llegan hasta la esquina de la casa de Claudia, se dan un beso. Para Nelson, ellos fueron novios durante media hora. Él se va, ella desapareció”, dijo Canaletti.
  • “Ya en 1991, en San Luis ordenan desde la gobernación que resuelvan el caso de Claudia”.
  • “Como Nelson fue el último que la vio, van a su casa, entran a las patadas, lo golpean, tiran al piso, le ponen una rodilla en el pecho, una capucha, lo sacan, lo suben a una camioneta, lo meten a su vez a una bolsa y trasladan hasta el Río Quinto”.
  • “Lo atan a un motor con cadenas a la cintura y lo meten a una profundidad suficiente como para que le tape la cabeza, lo sumergían unos segundos, lo sacaban y lo volvían a hacer”; “le dejan al lado un revolver para que huyera y luego poder matarlo, Nelson estaba tan mal que se quedó ahí”; y “lo llevan a la División Investigaciones en donde le queman las rodillas con cigarrillo”.
  • El Juez Néstor Ochoa “lo recibió, le dio una piña y le ordenó firmar una confesión falsa”.
  • “En el `93 por orden de la gobernación había que resolver este caso. Lo que hicieron fue volver a detenerlo, era lo único que tenían. Lo golpean, llevan a Investigaciones, y con una aguja le traspasan las tetillas y lo cosen, con una pinza le arrancan los dedos de los pies y le quiebran las dos clavículas. Mientras tanto, por el dolor le van dando inyecciones con una aguja contaminada”.
  • Lo llevan hasta un bosque, lo suben a un árbol tres policías (uno daba las órdenes y dos las cumplían). Entonces un efectivo le pegaba hasta que lo recibía el otro, así estuvieron dos horas mientras le preguntaban por Claudia”.
  • “Lo bajan y le dicen que cavara un pozo. No podía. Lo hace el policía, lo meten dentro hasta el cuello y de los pelos lo tiran para arriba”, sostuvo y añadió que pueden ser consideradas “torturas descriptas en el Martín Fierro”.
  • “Vuelve a Investigaciones. Lo sujetan entre dos, le abren la boca y con una botella rota le arrancan todos los dientes, después le echan lavandina”.
  • Madaf optó por “confesar” que había cometido el crimen. Estuvo tres años preso por un supuesto crimen que nunca ocurrió.
  • “En el ´97 ella (la madre de Díaz) recibe un llamado telefónico de una persona anónima que nunca se supo quien fue. Le dijo tu hija esta en Caucete, San Juan, andá a buscarla. La mujer no tenía elementos para movilizarse. Meses después, un amigo la lleva con su auto”.
  • “Estaba viva. Nunca había sufrido ningún crimen y ahí se abre el otro capítulo. Claudia el día que se da un beso con Nelson no entra a su casa, sigue, va hasta la ruta y un camionero la lleva hasta San Juan. Ella se fue”.
  • “No hay crimen y eso te pone la piel de gallina. Fue por la presión mediática y la del Gobierno de San Luis, que cada uno asuma su rol. El mismo año donde Adolfo (Rodríguez Saá) estaba en “Y… No C´, él de la instrucción para que resuelvan el caso de Claudia como sea”.

 

 

 

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