BCRA: Asume Sandleris, el académico que tiene la misión de bajar la inflación

Guido Sandleris es un doctor en economía que dedicó la mayor parte de su vida a la academia, pero por sobre todas las cosas es profesor, como deja trascender en el tono siempre didáctico de sus intervenciones. De fuerte raigambre keynesiana, comenzó su trayectoria en la cátedra de Dinero, Crédito y Bancos de la UBA históricamente vinculada al pensamiento radical del CEDES de Roberto Frenkel y Mario Damill.

Es la cátedra de Sebastián Katz, quien reemplazó a Sandleris como subsecretario de Finanzas de la provincia de Buenos Aires, hasta su reciente desplazamiento por Marcelo Blanco, un hombre de Luis Caputo. Así de dinámica es la política.

El ahora presidente del Banco Central, luego de dejar la Subsecretaría de Finanzas del gobierno de Vidal, se convirtió en el jefe de Asesores de su amigo Nicolás Dujovne y finalmente secretario de Política Económica del Ministerio de Hacienda.

Hasta el momento su paso en cada cargo público ha sido más bien breve, como también lo fue su desempeño como jefe de asesores del a Secretaría de Finanzas del Ministerio de Economía en el año 2000 durante el fallido gobierno de Fernando de la Rúa. Como toda la línea de conducción de la política económica del gobierno de Macri desde sus inicios hasta hoy, si tiene alguna cercanía partidaria Sandleris, esta es con el radicalismo.

Esto revela uno de los grandes equívocos con la actual administración. Los adversarios de Macri lo visualizan como un clásico político de centro derecha neoliberal, pero los sucesivos equipos o funcionarios económicos que ha ido acumulados, son prácticamente en su gran mayoría cercanos al radicalismo. Es el caso de Nicolás Dujovne, como de Javier González Fraga, como lo fue Alfonso Prat Gay.

Sus colegas describen a Sandleris como un sólido académico, pero advierten que no es una persona con experiencia en el manejo de la economía política como para presidir el Banco Central y domar las expectativas y especulaciones del mercado. «Este Gobierno está lleno de personas que vienen de la industria del paper y recién ahora, después de los cuarenta, están teniendo su primera experiencia en el mundo real», consideró uno de sus colegas.

La trayectoria de Sandleris se vincula primero al acervo ideológico del radical CEDES y su espíritu desarrollista, lo cual lo vincula con su identificación con Paul Samuelson y su tocayo Krugman, ambos de la corriente demócrata-liberal del Massachussets Instituto of Technology (MIT).

Sandleris cursó su maestría en la London School of Economics -como Martín Lousteau- y luego hizo su doctorado en la Universidad de Columbia. Trabajó como profesor de la Universidad Johns Hopkins y en Argentina pasó los últimos años como director del Centro de Investigaciones Financieras (CIF) de la Universidad Di Tella, el think tank económico por execlencia del que abrevó el macrismo.

Tal vez esto es lo que más lo diferencia de los que más critican su visión de la economía y se vinculan con un liberalismo a lo Milton Friedman y la Universidad de Chicago. Mientras que los que se identifican con una corriente con más consideración por el costado social de la economía prefieren denominarse neokeynesianos o «keynesianos racionales» (también en contraposición a los que tildan de dogmáticos de la intervención del mercado, que identifican con el ex ministro Kicillof).

También se los suele englobar como integrantes de la denominada escuela neoclásica.

Sandleris, en su rol de experto en Finanzas Internacionales, tuvo una participación importante en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional tanto del primer acuerdo Stan-By como del que se espera que se den a conocer precisiones este miércoles. No es un detalle menor, dado que la salida de Luis Caputo se produjo por sus encontronazos con el staff del FMI, que ahora con la dupla Dujovne-Sandleris se asegura un control más directo de la economía argentina.

Y quizás de esto se desprenda la otra objeción de sus colegas para el cargo que fue nombrado. Es un experto en Finanzas y su punto fuerte académico es el estudio de reestructuraciones de deuda, un fantasma que empieza agitarse ante una sugestiva modificación que Dujovne introdujo en la ley de Administración Financiera, vía el proyecto de Presupuesto. Como sea, Sandleris no es un experto en política monetaria, conducción de sistemas bancarios ni ninguna otra de las tareas que concentra un Banco Central. «Es idóneo, tiene una trayectoria intachable, pero me parece más adecuado para el cargo de Bausili que para el de Caputo», resumió uno de sus colegas.

En efecto, Sandleris fue consultor de BID para el análisis de la sustentabilidad de la deuda pública para América Latina y el Caribe (2015), consultor del Ministerio de Finanzas de Uruguay (2012-2015), entre otros consultorías asociadas al manejo y presentación de la deuda pública de varios países de la región.

Sin embargo, este matiz en su carrera no tuvo mayores objeciones de parte de los grandes inversores. La confirmación del Sandleris en el Banco Central contó con la aprobación del Fondo Monetario Internacional y de los mercados, que operaron en alza luego del susto por la renuncia de Luis Caputo. Por ejemplo, el gigante de la inversión JP Morgan publicó un informe en el que destacó «la sólida trayectoria académica» de Sandleris, como así también la de otros dos egresados del MIT que lo secundarán en el directorio: Gustavo Cañonero y la economista tuitera Verónica Rappoport, el primero también vinculado en sus orígenes al radical CEDES y ambos con masters en el MIT.

Ya sin la pulseada con Luis Caputo entorpeciendo la delimitación de la política monetaria de ahora en adelante, el JP Morgan anticipó que espera alguna forma de flotación «sucia» del tipo de cambio, ya sea con un sistema de bandas (es decir un sistema con un tipo de cambio «de equilibrio» teórico circundado por un piso y un techo para la cotización dentro de los cuales el tipo de cambio se mueva libremente y solo requiera la intervención del Central cuando la distancia respecto del equilibrio se exacerbe) que puede ser un «crawling peg» -nombre que se la da al sistema cuando el tipo de cambio «de equilibrio» sigue la evolución de la inflación del tipo de cambio real multilateral-; o bien una «tablita».

Como advierten los especialistas, si la banda es demasiado amplia, no funciona porque se pierde la función de anclaje de expectativas sobre el dólar a futuro; pero si la banda es muy angosta, entonces el Banco Central deberá salir en reiteradas ocasiones a vender divisas para evitar que se dispare su cotización. Y esto es, exactamente lo que Christine Lagarde no quiere.

Por eso, para otro grande de las inversiones, el Banco BTG Pactual, el FMI impondrá una política de agregados monetarios que deje definitivamente atrás las metas de inflación de Sturzenegger y también flotación «sucia». Para este banco de inversión, la política monetaria quedará centrada en el uso de las Leliq para aspirar pesos del mercado y así contener el exceso de emisión, pero sin subir más las tasas de interés y con más impuesto inflacionario para fondear al Tesoro.

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