Aunque suene extraño, en 2019, un kilo ya no pesará un kilo

Actualmente esta unidad de medida está definida en función de un objeto: un kilogramo equivale a la masa que tiene un cilindro de 4 centímetros de platino iridio fabricado en Londres que se conserva en la Oficina Internacional de Pesos y Medidas (BIPM según sus siglas en inglés), guardado desde 1889 en una caja de seguridad en Francia.

Pero este kilo original ha perdido en un siglo 50 microgramos.

Esto se debe a que los objetos pueden fácilmente perder átomos o absorber moléculas del aire, por eso usar uno para definir una unidad del SI es complicado.

Como todas las balanzas del mundo se gradúan en función de este kilo original, cuando calculan el peso lo hace de forma incorrecta.

En la vida cotidiana estas diferencias mínimas no tienen ninguna importancia, pero en cálculos científicos que requieren precisión extrema sí.

La nueva unidad, en cambio, se medirá con la llamada «balanza de Watt», un instrumento que permite comparar la energía mecánica con la electromagnética utilizando dos experimentos separados.

Esta forma de medir el kilo no cambia, y tampoco puede dañarse o perderse, como puede ocurrir en el caso de un objeto físico.

Además, una definición basada en una constante -y no en un objeto- haría que la medida exacta del kilo, al menos en teoría, esté disponible para cualquier persona en cualquier parte del planeta y no solo para aquellos que tengan acceso al kilo original de Francia.

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