Abandonado y olvidado por Rodríguez Saá, la historia del brigadista Javier Díaz

Afrontó más de 20 operaciones después de salvar la vida de una persona y caer en el fuego, fue en el incendio de Dónovan en 2009. Salvó la vida de una persona y quedó con una discapacidad del 85%, desde hace casi 9 años peregrina para tener una mejor calidad de vida.

El 4 de noviembre de 2009 es una fecha que Javier Díaz y su familia no olvidarán jamás, ese día el brigadista de San Luis Solidario, que cobraba $ 600 como trabajador de Inclusión Social, arriesgó su vida en un incendio forestal. “Vi a un hombre en el campo que estaba encerrado por el fuego, no dudé y me metí a salvarlo. Cuando lo saqué me tropecé con unos alambres y caí en el fuego, sentía que la mascarilla se derretía, me la quité y el fuego me dañó las vías respiratorias” relata el hombre que con diversas quemaduras, transfusiones, injertos y un abdomen que aún hoy tiene abierto no se resigna a que el Gobierno lo abandone.

Hace 9 años el gobernador era Alberto Rodríguez Saá, el mismo que hoy gobierna y que tiempo atrás trató de “patoteros” a un grupo de bomberos que le reclamaban por una ley que les daba beneficios. El mismo gobernante se niega a escuchar la súplica de Díaz que vive con un tubo de oxígeno, una pensión de $ 5000 y dolores en todo su cuerpo.

En una entrevista concedida en las últimas horas a FM La Bomba, Javier volvió a pedir ayuda al gobierno de San Luis, administración para quien trabajaba en el momento del accidente. “Les pido que me escuchen, necesito mejores tratamientos y un contrato que me ayude a mantener a mi familia”. El brigadista está casado y tiene un hijo de 6 años que ve como diariamente su padre batalla para vivir mejor.

En diferentes oportunidades Javier intentó hablar con el Gobernador, “siempre me atiende su custodio, me toma los datos y me pregunta el caso, como si no lo conociera”, dice con la voz entrecortada por la impotencia y la falta de aire.

Para entender la fuerza de voluntad de este hombre cabe destacar que él, con la ayuda de su cuñado, levantó el cierre perimetral de su vivienda en la zona sur de la ciudad, casa que pertenece a un plan de la Municipalidad de San Luis ya que el Gobierno también lo privó de acceder a los planes sociales. “Estaría necesitando cerrar el frente, no tengo dinero y pido que me ayuden”. La súplica de un héroe abandonado y olvidado.

Díaz debe administrarse, de por vida, una serie de numerosos medicamentos.

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