Fronteras: Hay más de 840 pasos ilegales para droga y trata de personas

Son pasadizos para narcos, tratantes o el ingreso de extranjeros en todo el país. Habrá monitoreo con tecnología israelí en La Quiaca-Villazón.

Un punto rojo se enciende en el radar. Algo o alguien se mueve. Rápidamente, un operador sentado frente a los monitores de la Central de Comando del Escuadrón 21 de Gendarmería desliza la lente de una de las cámaras aferradas en una de las torres emplazadas sobre el árido suelo de la puna jujeña sobre el objeto que se mueve a paso lento por uno de los pasos clandestinos que unen La Quiaca con Bolivia.

El zoom de la cámara capta, entonces, cómo un burro mueve la cabeza de un lado al otro a varios kilómetros. Pronto la falsa alarma se convierte en realidad cuando la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se acerca a los controles para tomarse una foto y percibe un nuevo “blanco”. Esta vez las imágenes muestran a un hombre que cruza a pie la frontera. Se agacha a atarse los cordones. No imagina que en segundos lo interceptará una patrulla.

Ese es uno de los, al menos, 846 pasos clandestinos detectados por el actual gobierno en los 9.376 kilómetros fronterizos de Argentina, lugares sin control que habitantes de este país y lindantes utilizan para trasladarse sin demorar en Migraciones, pero que también resultan perfectos pasadizos para el narcotráfico, tratantes o para el ingreso ilegal de personas. Este último, uno de los delitos predilectos de la mafia china, que continúa utilizando la fragilidad de las líneas divisorias para ingresar al país personas de forma ilegal (ver aparte).

El primer Centro Inteligente de Vigilancia en Fronteras en el extremo norte del país fue concebido como una importante conquista en un territorio relegado por décadas en materia de seguridad interna.

Presente en el acto de inauguración, el secretario de fronteras Luis Green consideró, en diálogo con PERFIL, que la gestión encontró a las fronteras en “el olvido”, una situación que tratarán de revertir con una inversión de 48 millones de dólares en las zonas más críticas.

Salvador Mazza, Aguas Blancas y Puerto Iguazú contarán con el mismo equipamiento instalado en la Quiaca, con un socio estratégico que aportó experiencia y tecnología: Israel, el aliado de la Argentina del presidente Mauricio Macri.

“A mediados de 2016, funcionarios del Ministerio de Seguridad y Defensa visitaron a distintos proveedores de Israel”, explicó a este diario Alberto Alberto Föhrig, secretario de Coordinación, Planeamiento y Formación de Bullrich, y uno de los principales impulsores de la iniciativa inédita en la historia del país.

“Elegimos Israel porque consideramos que es uno de los países con más experiencia en cuanto a seguridad de fronteras. Por problemas geopolíticos que enfrentan, son avanzados en esta tecnología y creemos que tienen un esquema de trabajo similar al nuestro; no nos embarcamos en proyectos faraónicos, sino en aquellos que se adapten a nuestra realidad. También compartimos cuestiones de geografía similares”, agregó.

La Quiaca cuenta, desde la semana pasada, con radares de vigilancia que detectan y reconocen de manera instantánea todos los blancos, fijos y móviles, en tierra y en agua, y los distinguen y clasifican blancos de manera automática (vehículos, animales o personas); cámaras Opto 225, que cuentan con visión diurna y nocturna, que permiten rastrear blancos específicos y registran imágenes en alta definición, emplazadas en torres de vigilancia cuya base es capaz de tolerar la explosión de una bomba.

En los próximos días llegarán vehículos aéreos no tripulados, drones cautivos, ISRV (vehículos de vigilancia y reconocimiento), equipados con cámaras diurnas y nocturnas, y radares que detectan, clasifican, identifican y rastrean elementos de interés, creando un cuadro de situación en tiempo real y que permiten realizar misiones de vigilancia desde sitios remotos y en condiciones meteorológicas adversas.

Gerardo Otero, a cargo de la fuerza sospechada por la desaparición de Santiago Maldonado, detalló que con la aplicación de esta tecnología, Argentina se posicionó en “la vanguardia de la región”.

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