Ucrania, el conflicto del que nadie habla: «Es peor que la Segunda Guerra Mundial»

La guerra estalló en marzo de 2014 entre separatistas apoyados por Rusia y fuerzas del gobierno ucraniano. Hoy, tres años después, investigadores internacionales continúan tratando de llevar a la justicia a los responsables del derribo del avión. El mundo, sin embargo, se olvidó de esta guerra en la que más de 10.000 personas han muerto y más de un millón han huido o se han visto desplazados de sus hogares.

«Esta es mi madre patria. Nací aquí. Mis abuelos y todos mis antepasados están enterrados aquí. Mis hijos nacieron y crecieron aquí. Mis nietos nacieron aquí».

«Quiero que esta tierra sea de mis nietos. Y yo quiero vivir aquí» La ciudad de Avdiikva fue una vez una zona industrial próspera pero tras tres años de guerra, está devastada.»

A pesar de que se firmó un cese del fuego, ninguna de las partes lo ha respetado y continúan los combates.
El frente de batalla en Avdiikva tiene más de 400 km de largo y sólo un muro divide a la ciudad de la zona que controlan los rebeldes separatistas.

«Es una guerra que, después de tres años, se ha estancado y en la cual los ceses del fuego no tienen ningún impacto», afirma a ls prensa, Fergal Keane.

«Esto significa un sufrimiento indescriptible, particularmente para los civiles de la región», agrega. Una de las desplazadas de esta guerra es Lyudmila Minienkova quien ha estado mudándose de un poblado destruido a otro. Llegó a Avdiikva después de que su casa fuera destruida por un proyectil al inicio de la guerra.»

Este tipo de historias se repiten también al otro lado del frente de batalla, entre los civiles que viven en el territorio controlado por los separatistas pro rusos. La gente que no puede escapar debe adaptarse a la vida en el frente de batalla. Ana Vasilievna tiene 88 años. Vive sola en un departamento que fue atacado con un proyectil y se incendió cuando empezó la guerra. Sobrevive con una pensión de US$65 al mes.

«Siento que nos han dejado solos con este problema. A nadie le importa. Ni a nuestro propio gobierno, ni a la comunidad internacional».
«No les importan nuestros niños, ni nuestra juventud ni nuestros ancianos». «Estamos tratando de tener un vida común y corriente. Vamos a trabajar y al colegio bajo fuego. Estamos tratando de adaptar nuestra vida a esta situación». Zhenya Aslanova, de 7 años, es uno de las huérfanos de esta guerra. Un proyectil cayó sobre su casa y mató a su madre y a otros tres miembros de la familia. Su familia ahora sobrevive con limosnas y sólo cuenta con un pequeño sótano para refugiarse de los ataques.

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