Inspirados en Lego: la construcción con ladrillos de plástico es real

Una empresa colombiana reprocesa cualquier tipo de plástico y crea bloques con los que se levantan edificaciones; lleva desarrollados alrededor de 1500 metros cuadrados.

uevas formas de construcción avanzan en el mundo y sistemas impensados hace unos años concentran la atención. Sin ir más lejos, Conceptos Plásticos es una empresa fundada por Oscar Andrés Méndez, un emprendedor colombiano que creo una compañía que propone la construcción de una casa con ladrillos de plástico que se encastran estilo «Lego».

Méndez junto a su socio, Fernando Llanes arrancó con una inversión de unos 30.000 dólares, luego obtuvo una inyección de capital de parte de familiares de US$ 300.000. El sistema se basa en la transformación de los residuos de plástico y caucho que dan forma a un innovador método de construcción alternativo para viviendas temporales y permanentes, refugios, salones de clase y otras edificaciones. «Los residuos de plástico que reciclamos se funden e inyectan en un molde para producir bloques de plástico», describe el entrepreneur.

Hoy lleva construidos alrededor de 1500 metros cuadrados y en 2015 facturó US$ 150.000 El costo de construcción de una casa de 40 metros, que demanda cerca de 1800 bloques , varía entre los US$ 6000 y los US$ 8000.

Lo más curioso es que el sistema le permite a cuatro personas sin experiencia en el rubro construir en menos de una semana una vivienda familiar de unos 40 metros cuadrados.

Por ejemplo, un refugio para 14 familias puede ser montado por 15 personas en tan sólo 10 días. «Este sistema es un 30 por ciento más barato que los métodos tradicionales en zonas rurales», relata Méndez, que ayudó a construir un refugio con bloques de plástico recuperado para 42 familias desplazadas por la violencia en Guapi, Cauca (Colombia) en 2015.

El método ofrece un rápido montado y desmontado en caso de que se necesite mover el refugio a otra área. Lo novedoso es que los materiales contienen aditivos que los hacen resistentes al fuego y como la estructura es a base de plástico, también soporta los movimientos que generan los terremotos. «Es decir, además de más económicas, las viviendas son sismoresistentes, termoacústicas y no sufren cambios por el agua, el sol u otras condiciones ambientales», agrega Méndez.

La empresa que trabaja en generar impacto ambiental, social y económico está en proceso de lograr la certificación para convertirse en una B Corporation-empresas cuyo desempeño tiene un alto impacto social y ecológico y que son una muestra de transparencia y responsabilidad en sus actividades diarias-.

«En 2050 vamos a tener más plástico que peces en el océano. Si tomamos sólo el 2 por ciento de ese material desechado en el mundo se podría acabar con el déficit de vivienda en América Latina en tan sólo diez años», analiza Méndez y amplía: «Nosotros somos parte del proceso de economía circular (esta es reparadora y regenerativa), dando valor agregado a materiales residuales, generando cientos de empleos indirectos y llevando a la realidad de forma sostenible, escalable y replicable esta iniciativa asegurando su relevancia y permanencia».

Los clientes de la compañía son los gobiernos, organizaciones no gubernamentales, fundaciones y empresas privadas, quienes pagan por las soluciones de vivienda en las comunidades donde implementan los proyectos. Ellos proporcionan los materiales para que sean usados por las mismas comunidades y luego les dan formación sobre cómo construir sus casas usando nuestro método.

El emprendedor sueña con automatizar y aumentar su capacidad de producción y ampliar el modelo en América Latina, especialmente en los países donde el déficit de vivienda es mayor a 40 por ciento y los residuos plásticos son un problema grave. En Bogotá por ejemplo, se desperdician 740 toneladas de plástico diarias que podrían tardar alrededor de 300 años en degradarse.

Si bien hasta ahora vendieron el servicio completo -bloques más construcción-, Méndez tiene en claro que su negocio, una vez que se conozca el sistema, se enfocará en la fabricación de los bloques. Hoy arma entre 15 y 20 casas al mes y trabaja en la definición de un proyecto con la principal empresa de polipropileno de Colombia para desarrollar 400 metros cuadrados más.

El proyecto ganó un certamen que destina un millón de dólares en premios a emprendedores sociales «que prometen». El evento se realiza una vez al año y es organizado por The Venture, un fondo internacional, financiado por la marca Chivas Regal del grupo francés Pernod Ricard. Del mismo, pueden participar empresas en fase de start up, que tengan una visión potente, una idea convincente y un plan de negocio sólido, donde se demuestre un impacto positivo en la sociedad. El criterio de selección se basa en negocios o ideas en donde la innovación sea utilizada como eje central del emprendimiento y cuyo impacto en la sociedad esté relacionado con «hacer las cosas de la forma correcta».

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