«Soy soldado de Cristina», dijo Alberto

No más «tilinga», no más «sembradora de pobres», no más denuncias de lavado de dinero y de las valijas de Antonini Wilson. Atrás quedaron los insultos y denuncias, Alberto se alistó a las filas K como soldado raso.

El Gobernador de la provincia visitó el partido de La Matanza, el distrito electoral más importante del país y en el que se depositan las esperanzas electorales en la provincia de Bueno Aires. Allí, Alberto Rodríguez Saá dio toda una definición, cantó junto a dirigentes como Verónica Magario, intendenta anfitriona, Luis D’Elia e Ivo Cutzarida, ente otros, una marcha de apoyo al modelo Kirchnerista, «Soy soldado de Cristina» entonó Rodríguez Saá flanqueado por su primo Nicolás Rodríguez Saá, director de la Casa de San Luis en Buenos Aires. El cántico se dio una vez que culminó un encuentro en San Justo donde el mandatario provincial fue uno de los oradores.

Alberto Rodríguez Saá escucha atentamente a Luis D’Elia

La postura de Alberto lo ubica ahora entre los dirigentes de menor peso dentro del armado Kirchnerista, la definición de «soldado» lo aleja de los Generales que definen la estrategia de campaña y lo ubica bajo la sombra de Cristina, la verdadera líder del espacio.

Ivo Cutzarida presente

En un repaso fugaz por las apreciaciones de Rodríguez Saá sobre Cristina Fernández se encuentran los insultos como «tilinga» con el que Alberto analizaba la inteligencia y el humor de la ex mandataria. Además de endilgarle maniobras en las elecciones con denuncias de fraude en las contiendas que participó enfrentando con acérrimo opositor al Kirchnerismo. Cabe mencionar, también, el escándalo por el caso de la valija con 800 mil Dólares que Guido Antonini Wilson intentó ingresar al país, el propio Wilson reconoció que eran para la campaña presidencial de Cristina y que provenían de Venezuela. Este bochornoso suceso fue objeto de serias críticas de los hermanos Rodríguez Saá y lo utilizaron para ejemplificar la corrupción durante el gobierno anterior.

Hoy todo parece haber cambiado a tal punto que Alberto se define como «Soldado de Cristina» y se encarga de reclutar dirigentes como Enrique Ponce y Daniel Pérsico, el Intendente y el Senador Nacional respectivamente abrazaron el proyecto de Néstor, primero, y de Cristina, más tarde.

De enfrentarla a muerte a defenderla como un soldado.

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