Adolfo quiere cumplir 40 años en el poder, pero analiza bajarse de la senaduría

Anunció que será candidato a Gobernador en 2019, evitó definirse sobre la candidatura a Senador. Las encuestas no cierran. El efecto Poggi y la difícil situación de Ponce.

Adolfo sacó el tema en una ronda con periodistas en Villa de la Quebrada, donde dicho sea de paso ordenó copar todos los espacios para instalar su imagen. Ante los desprevenidos reporteros el hábil legislador dijo: «Me encantaría ser nuevamente gobernador de San Luis”, al tiempo que evitó decir si será o no candidato en estas elecciones legislativas, la respuesta es toda una declaración: «primero San Luis».

Con esa frase, Rodríguez Saá apuntó a lo que considera la pela de fondo, el mano a mano con Poggi y sentencia las apetencias de cualquier otro aspirante al cargo máximo en el orden provincial, atrás quedan las aspiraciones de Enrique Ponce.

Adolfo mira, lee, interpreta y escucha a los encuestadores. Sabe que una derrota en 2017 lo deja de rodillas para el 2019. Perder con Poggi ahora no le da margen para una revancha y el efecto de la derrota correrá rápidamente entre la dirigencia y el electorado. Mide cada una de las derivaciones, los números que le acercan no aseguran una victoria y por el contrario exigen mucho trabajo para revertir la altísima imagen de su contrincante que se perfila a lograr una oposición unificada. Además, perder ahora le quita juego nacional a Alberto y sus propias apetencias futuras.

La instalación de adolfo Gobernador siguió este jueves cuando el senador llevó a las familias que trabajan en Sol Puntano «los tazones» de plástico que compró en un local de bazar en el centro de San Luis y que se encargó de difundir en redes sociales. Allí, deslizó las acostumbradas frases que buscan incentivar  a propios y ajenos para que lo acompañen en la contienda, otra vez habló del «sueño» de gobernar San Luis, de lograrlo llegará al año 2023 acumulando cuatro décadas de poder.

Ponce acorralado y con poco margen

Enrique Ponce apostó al pacto con los Rodríguez Saá, «es la fábula del escorpión», contó un allegado al Intendente una vez que se conoció, en 2015, esa alianza: El veterano conocedor de las maniobras del poder hacía referencia a la esencia del escorpión y la historia en la que se relata la propia muerte del ponzoñoso animal, aunque aclaró que cualquiera de los dos tiene «el veneno suficiente para picar al otro».

Más allá de las interpretaciones sobre el final de la relación, lo cierto es que Ponce corrió detrás de un único objetivo, gobernar cuatro años más la ciudad y lanzarse de lleno a la candidatura a Gobernador en 2019. Nunca previó que sería Adolfo Rodríguez Saá el que bajara sus aspiraciones, con una contienda entre el mayor de los hermanos de la dinastía y un retador de peso como Poggi no hay lugar para los sparrings.

En este escenario le queda una sola posibilidad, jugar la candidatura a Senador, si Adolfo finalmente se baja, o llegar a 2019 sin posibilidades de una pelea de importancia. Al final del camino el que terminaría envenenado sería Ponce, su figura ligada a los Rodríguez Saá y sin margen para volver a la oposición.

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