Crímenes políticos: Alberto es el autor intelectual y Adolfo el autor material

Así planifican y ejecutan cada uno de sus crímenes políticos, Alberto es el estratega y Adolfo obedece. Socios perfectos para la mas variadas acciones con el único fin de acrecentar el poder, un repaso por sus actos y víctimas.

Los hermanos armaron en soledad la ingeniería que les permite acumular el mayor poder provincial del que se tenga registro desde el advenimiento de la democracia en 1983. La cara visible fue, desde un primer momento, Adolfo, su sonrisa odontológica  mezclada con un cinismo propio del que va a ejecutar una orden perfectamente planeada fue su impronta  a lo largo de más de tres décadas. Detrás del más popular de los hermanos se ubicó, primero desde las sombras y más tarde disputándole protagonismo, Alberto. Aquel profesor de la Escuela Normal Mixta al que su alumnos sometían a pesadas bromas escondía una de las personalidades más perjudiciales para la historia política del país y en particular la de San Luis.

En un repaso rápido de los antecedentes de estos criminales de la política nos encontramos con la derrota electoral que sufrieron en 1985, Adolfo estaba abatido había perdido el control de la legislatura y la posibilidad de un juicio político estaba ala vuelta de la esquina. Fue entonces que Alberto le indicó encerrarse en la residencia oficial y esperar que el «pueblo peronista» le pidiera que no renunciara, así surgió una «espontánea» manifestación hasta el lugar de encierro del Gobernador. La estrategia surgió con la idea de convencer al menos a un legislador del radicalismo para que pasara a las filas del oficialismo, cosa que sucedió y le permitió a los Rodríguez Saá mantener el poder.

Otro hecho es la pela con Carlos Menem, armarle un escenario adverso entre los gobernadores y luego enfrentarlo. Una vez más el jefe ordenaba y el entonces Gobernador ejecutaba. La misión no salió como estaba planeada un «lio de polleras, como el propio Menem definió lo que Adolfo denunció como secuestro frustró las aspiraciones presidenciales.

Con el ojo siempre puesto en dar el gran salto para caer en el sillón de Rivadavia  nunca descuidaron el feudo, se encargaron de acumular poder, de someter a la justicia al punto de poner en calzoncillos a los jueces del Superior Tribunal de Justicia en la tapa del Diario de la República, una de las mayores fuentes de propaganda oficial a la que le dispensaron una fortuna de dinero público.

Con el control de la legislatura y el sometimiento de la justicia no dudaron en perseguir y atacar a sus adversarios políticos, esto se explica en episodios como «Una Navidad sin Ponce» en la frenética búsqueda de la renuncia del intendente opositor. Otra vez Alberto el estratega y Adolfo con las manos sucias. El ataque a los docentes, viales y otros agentes d el administración pública con brutales represiones forma parte de los antecedentes de estos criminales.

Queda claro que uno propone y el otro acata, «Alberto es una de las mentes más brillantes de la Argentina» dijo Adolfo en reiteradas entrevistas. Esa declaración es un reconocimiento de su sometimiento, en nombre de esa mente brillante Adolfo obedece al punto de renunciar  a la presidencia por pedido de su hermano. El actual Gobernador no duda en exponer a su hermano, lo hizo siempre y lo seguirá haciendo. Entre ellos hay un pacto de vida y roles bien definidos, quedará en la sociedad la alternativa de seguir viendo esta película en una especie de cine continuado o bien darle un corte final y dirigir nuevas escenas con otros protagonistas que puedan darle a la historia un final feliz.

 

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