Alberto y Adolfo, dos negociadores de la “Puntanidad”

Repasamos en un video los días en los que Alberto y Adolfo eran candidatos por otros distritos como Capital Federal y la provincia de Buenos Aires. Hoy dicen que la “puntanidad no se negocia”.

Son evidentemente dos de las expresiones más significativas del vedetismo del transfuguismo en política, la borocotización,como muchos otros pueden llamarlos, o también la vieja política. Los hermanos Rodríguez Saá construyeron el poder más bestial y obsceno que la Argentina recuerde en democracia, buscaron copar todos los lugares de la política y hasta se animaron a competir fuera de los límites de la provincia a la que dicen defender y no negociar.

Adolfo Rodríguez Saá, candidato a Gobernador por la provincia de Buenos Aires.

Adolfo Rodríguez Saá, candidato a Gobernador por la provincia de Buenos Aires.

“Mi alma es la Puntanidad y eso no se negocia”, dice sin sonrojarse Alberto y Adolfo aprueba con un movimiento de cabeza similar al de los muñecos que solían colocarse en los autos. Uno y otro llevan sus espaldas el peso de la historia reciente, los dos fueron candidatos en distritos muy alejados y en donde se concentra el poder económico y que discrimina al interior del país, según los dichos de los hermanos. Negociaron y prostituyeron las convicciones que hoy dicen defender, las imágenes de archivo así lo expresan y la memoria colectiva así lo recuerda.

Hoy, con este pesado antecedente, los Rodríguez Saá atacan a los ciudadanos que nacieron en otra provincia y que eligieron a San Luis como su lugar en el mundo, para formar una familia y cumplir los sueños personales. Esos mismos paradigmas de lo peor de la política se atreven a señalar a unos y otros y pretenden, con esa misma mano, tapar el sol.

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