Mientras «Los patoteros» arriesgan su vida para controlar los incendios, Rodríguez Saá inauguró la réplica de la Casa de Tucumán

Los Bomberos Voluntarios arriesgan todo para salvar los bienes naturalesy materiales de San Luis, mientras «los patoteros», como los llama Rodríguez Saá, agotaban sus esfuerzos el Gobernador inauguraba una réplica histórica. El triste contraste en los festejos por el Día de San Luis.

El aniversario 422 de la fundación de la ciudad capital de la provincia quedará en la historia como la jornada que evidenció el divorcio entre la realidad de los habitantes puntanos y la ficción guionada del gobierno. Al mismo tiempo que los bomberos voluntarios, destratados, insultados, menospreciados y humillados por Alberto Rodríguez Saá arriesgaban lo más preciados que tiene el ser humano, su vida, justamente en los incendios forestales que amenazan la propiedad del propio Gobernador, este ponía en escena un nuevo capítulo al inaugurar la réplica de la Casa de Tucumán.

«Pedimos, vendas, analgésicos, cremas tipo Platsul, agua mineral en botellas», el desesperado llamado a la solidaridad de los Bomberos Voluntarios de San Luis, La Punta y Potrero de los Funes, al momento que combaten los focos ígneos en Estancia Grande muy cerca de Los Peñitos la millonaria propiedad del mandatario provincial.

A poco de asumir, Alberto vetó la ley para que los Bomberos accedieran a beneficios previsionales y la asignación de una obra social, sucede que estos héroes anónimos realizan su tarea ad honorem sin pedir nada a cambio, cuando habían conseguido un beneficio el Gobernador rompió la Ley y los trató de «patoteros».

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