Mendoza: Polémica por presos en jaulas a la intemperie

La Procuraduría de Violencia Institucional denunció las condiciones “inhumanas y degradantes” en la que viven los reclusos. La Justicia ordenó con carácter de “urgente” que se hagan refacciones en los tres principales complejos penitenciarios de la provincia.

Mugre por todos lados, cloacas tapadas, olores nauseabundos y jaulas a la intemperie. Mendoza vuelve a estar en boca de todos. Ahora por las condiciones “inhumanas y degradantes” en las que viven los presos de los principales complejos penitenciarios de la provincia.

Ante la “cruel” realidad, el fiscal general a cargo de la Procuvin (Procuraduría de Violencia Institucional), Miguel Palazzani, conjuntamente con el fiscal general ante la Cámara Federal de Mendoza, Dante Vega, denunciaron penalmente a las autoridades del Complejo Penitenciario I “Boulogne Sur Mer”, del Complejo Penitenciario II “San Felipe”, y del Complejo Penitenciario III de Almafuerte, luego de constatar durante una inspección las graves condiciones de detención que padece parte de la población penal.

La inspección de los fiscales se llevó a cabo en el contexto de un amplio y profundo Monitoreo del Sistema Interinstitucional de Control de Cárceles, que preside el juez Gustavo M. Hornos, de la Cámara Federal de Casación Penal, que recorrió cinco unidades penitenciarias de la provincia cuyana en 48 horas.

Ante el no cumplimiento de las exigencias mínimas para el alojamiento de los reclusos que se detectaron en las supervisiones, la Procuraduría interpuso además las correspondientes acciones de hábeas corpus, de tal modo de obtener una urgente reparación a situaciones que “colocan en riesgo la salud de los detenidos”.

El jueves pasado, la titular del II Juzgado de Ejecución Penal de Mendoza, Mariana Mercedes Gardey Merino, hizo lugar al pedido de la Procuvin y ordenó que con carácter “urgente” se lleven a cabo una serie de reparaciones en el Complejo Almafuerte, más concretamente en las alas II y IV, donde constató que las deficientes condiciones de detención tornan “cruel, inhumano y degradante” el cumplimiento de la pena por parte de las personas privadas de la libertad.

Entre las medidas dispuestas por la magistrada se encuentra la prohibición de utilizar como hábitat de alojamiento los “jaulones” ubicados en la entrada del Módulo V, una de las irregularidades que se detectaron durante una inspección el pasado 10 de junio.
En esa ocasión, se detectó la presencia de “tres detenidos alojados a la intemperie, en medio del frío, en una celda confeccionada sin paredes”, cuyas estructuras coinciden exactamente con las de una “gran jaula”.

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