“La principal revolución que hay que hacer es cumplir la Constitución”

Adolfo Rodríguez Saá siente que su misión será la de proponer debates de ideas y mantener las banderas de Perón y Evita de la Justicia Social en oposición a los que definió como los candidatos del marketing político, en alusión a Mauricio Macri y Daniel Scioli. “Son fruto del marketing político porque gastan millones en publicidad y no proponen nada”, dijo. “¿Qué es la continuidad o el cambio que proponen?”, se preguntó en InfobaeTV.

Sobre la discusión de las cifras de la pobreza, manifestó: “Todos discuten las cifras, pero detrás están los ciudadanos que no tienen una taza de leche para tomar o una comida para alimentarse en medio del frío”. El senador nacional cruzó a Aníbal Fernández al sostener que Argentina está lejos de extinguir el hambre y que lo más importante es que “no se está atacando el problema”. “Se profundiza. Para hacerlo hay que generar empleo. Si la gente tiene un buen trabajo no es pobre”, analizó.

Rodríguez Saá es un convencido de que “con un plan de viviendas que contemple la construcción de 500.000 unidades por año” generaría un millón de puestos de trabajo y “produciría una verdadera reindustrialización del país por el nivel de cemento, ladrillos, ventanas, puertas, cocinas, pintura y techos que requeriría el plan”. Dice que “lo financiaría con fondos del Fonavi y un impuesto a la renta financiera” y que incluso lo llevaría adelante en el gobierno de otro presidente si lo convacaran.

Rodríguez Saá sostuvo que no quedó dolido por quedar afuera en la interna de UNA entre Sergio Massa y José Manuel De La Sota, aunque dijo que lamenta “no haber unido al peronismo”.

Siente que el kirchnerismo “generó un manejo politiquero de los punteros con los subsidios”. “Aprovechó una etapa de abundancia pero en lugar de promover trabajo, industrializar el país y hacer las obras de infraestructura del país, generó un manejo politiquero de manejar los punteros con subsidios que van a atender un problema real. Eso se termina con auténtica justicia social con empleo de buena calidad”, resumió el candidato presidencial.

Dice que “hay que hacer un cambio positivo”. Cree que hay que abrir las exportaciones para tener más divisas y dólares que son los que faltan. Reconoce que “el tipo de cambio está retrasado”, pero una devaluación “sería catastrófica” sentenció. “Hay que bajar la inflación y abrir las exportaciones”.

Respecto al campo, dijo que propone “bajar el 5% de retenciones a la soja por año a cambio de mayor producción”.

Sostiene que “nos hemos habituado a que todo en Argentina sea precario, al margen de la ley”. Por eso dice que “la principal revolución que hay que hacer es cumplir la Constitución”. Respecto a la Ley de subrogantes que la Cámara Federal declaró en dos artículos inconstitucional, sostuvo que “lo bueno es que funcionan los poderes” ya que la ley “busca una forma de designar los jueces sin cumplir la Constitución”. “Si tenemos que designar 300 jueces, que el poder Ejecutivo los proponga y el Senado le preste acuerdo”, sentenció. Así, “generamos un país poco seguro, poco creíble. No pueden ser los subrogantes jueces eternos. Ya es suficiente el saqueo que tiene la argentina como para acentuarlo”.

Igualmente reconoce que hay una mora en el sistema judicial que hay que cambiar. “Hay que buscar que la justicia dicte sentencias. Tiene que haber más productividad para no generar sensación de impunidad”, sostuvo.

Afirma que el principal legado del gobierno es que “nos deja una Argentina dividida”. Por eso sostiene que hay que encontrar todos los diálogos posibles. “Hay que entablar un diálogo necesariamente y todos los candidatos que pueden ganar pueden ser un buen camino para el diálogo. Necesitamos ponernos de acuerdo”.

Reconoció que “cometió un error” aquel 2003 cuando hizo alusión a la famosa mesa de Necochea donde supuestamente había ganado, cosa que no sucedió. Dijo que la decisión del default del 2001 “fue una cuestión patriótica, en un momento de enorme patriotismo”. Sin embargo, dijo que hay que resolver la cuestión de la deuda porque aún está suspendido su pago. Estamos enfrentados a la usura internacional.

Definió a Axel Kicillof como “un pésimo negociador” en alusión al acuerdo con el Club de París donde Argentina terminará pagando más de u$s 9.700 millones pese a que la deuda original “no constatada” según dijo él, eran poco más de u$s 6.000 millones. “Como ministro es poca cosa, porque la Argentina está mal”, sentenció sobre Kicillof luego de considerar que “el país produce menos que hace 2 años, exporta menos, las economías regionales están muy mal y la situación social está peor”.

Sostiene que vive -más allá de su rol como Senador- de su profesión de abogado y del desarrollo del Grupo Painé que tiene un diario, una radio y un campo con vacas, pero que emprendió un desafío personal: hacer vino en San Luis. Ya plantó viñedos, extrae uvas de buena calidad y ya tiene vino de buena calidad a través de la bodega Los Coros. “Hoy el vino se llama Calígula y cuando consigamos un buen vino blanco le pondremos Marilyn”, anticipó.

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