En una entrevista radial, el exgobernador Adolfo Rodríguez Saá alineó su estrategia de defensa hacia Cintia Ramírez basándose estrictamente en su vínculo familiar, sugiriendo que la relación con su nieta antepone la protección de la exfuncionaria por sobre los requerimientos de la justicia. Durante el reportaje, el dirigente puntano argumentó que el lazo parental justifica el blindaje a la exsecretaria de Deportes y arremetió contra su hermano, Alberto Rodríguez Saá.
El lazo familiar como eximente ante la justicia
El eje central del descargo de Adolfo Rodríguez Saá se hamacó entre lo político y lo privado. Para el exmandatario, el hecho de que Ramírez sea la madre de su nieta Emilia parece actuar como un salvoconducto que la coloca al margen del escrutinio judicial ordinario.
- La justificación: El dirigente planteó la imposibilidad de no defender a un miembro de su núcleo cercano, transformando una causa por presunta corrupción pública en un asunto de lealtad familiar.
- El rol del entorno: Confirmó que su hijo, el arquitecto Adolfo Rodríguez Saá (padre de la niña), es quien financia económicamente los abogados de la exsecretaria.
- La posición del "clan": El argumento expuesto instaló la premisa de que los lazos de sangre obligan a otorgar inmunidad y amparo cerrado, catalogando a Ramírez como la "principal víctima" del actual gobierno.
«¿Vos creés que yo no voy a defender a la madre de mi nieta? ¿O vos creés que yo voy gustoso a llevarle a mi nieta a que la visite?», argumentó Rodríguez Saá, colocando la situación de parentesco como un motivo de peso absoluto frente a las denuncias de la gestión pública.
Interna contra Alberto Rodríguez Saá
La entrevista sirvió además para ventilar la fractura que divide a los hermanos Rodríguez Saá, motivada por los reproches en torno al manejo judicial y político del peronismo local. Al ser consultado por las críticas de su hermano Alberto —quien lo había acusado de no salir en defensa de los peronistas procesados—, Adolfo no se guardó calificativos.
«Lo dice de ignorancia y de malo», disparó de forma tajante. El exsenador acusó formalmente a su hermano de haberle negado el auxilio a la propia Cintia Ramírez hasta quince días antes de finalizar su mandato de gobierno. Concluyó exigiéndole "respeto" por el accionar de su hijo y la contención legal brindada, dejando en claro que la interna del histórico clan familiar ahora se dirime públicamente en las radios y los tribunales de San Luis.