La ruta de los explosivos argentinos que terminaron en manos de ISIS

Cientos de cajas provenientes de Argentina y con las inscripciones del RENAR fueron encontradas en la ciudad de Mayadin, bastión del Estado Islámico recientemente recuperado por las Fuerzas Democráticas Sirias.

Sucede que hace dos semanas, cuando el ejército Sirio, liberó varias ciudades que estaban bajo el yugo de los terroristas del Daesh se descubrió que entre el impresionante arsenal de ISIS había decenas de cajas con «explosivos huecos», que habían sido exportados desde la Argentina a Holanda y de esa nación triangulada a Siria, que tenía algunas restricciones internacionales para recibir este tipo de cargas.

Los fotógrafos de las agencias internacionales que fueron testigos mudos del impactante arsenal de los yihadistas hicieron circular por el planeta los retratos de drones, tanques, lanzamisiles, vehículos blindados, fusiles automáticos, ametralladoras, AK (Kaláshnikov Automáticos) de fabricación soviética, M16 estadounidenses, fusiles de asalto ligeros y fáciles de utilizar.

También había pistolas belgas Herstal, Glock austriacas y HS Produkt croatas; rifles para francotiradores de origen chino y croata; municiones de unos 21 países, entre ellos de Serbia; misiles antitanques producidos en EE UU, China o en la ex-Yugoslavia en los años 80; viejos morteros de fabricación china que Irak usó contra Irán, así como modelos antiguos de morteros soviéticos del arsenal sirio, e incluso tanques Abrams estadounidenses; granadas, minas antipersonales.

En total, 100 tipos de armas fabricadas o diseñadas en al menos 25 países, entre ellas las cajas argentinas con las inscripciones del RENAR.

Según un «informe preliminar reservado» originado en el área de terrorismo del Ministerio de Seguridad de la Nación, que está investigando en profundidad este tema del que casi no se habla, cientos de cajas encontradas en Mayadin contendrían «cargas huecas de 4 pulgadas tipo TCP HDX que son utilizadas por la industria petrolera para el punzado de pozos a través de tuberías».

Sin embargo, y a pesar de ese uso industrial con el cual habrían llegado a Siria en 2010, cuatro años antes que ISIS tomara parte del territorio sirio, también se las pueden acondicionar para redirigir y concentrar la fuerza de la explosión del proyectil, con el fin de perforar el blindaje de los tanques enemigos ya que «debido a la forma en que está dispuesta la carga explosiva, gran parte de la fuerza de la explosión es proyectada hacia delante.

Las etiquetas de las cajas no solo revelan que en su interior hay «explosivos de carga hueca TCP», sino también que estos se corresponden al código «1.4S», que en la nomenclatura de la ONU implica «cargamento de materiales peligrosos».

Hasta ahora no se pudo establecer si los explosivos argentinos mataron a ciudadanos sirios o de otras nacionalidades que le declararon la guerra al terrorismo internacional.

El informe secreto
El «informe preliminar sobre material militar argentino descubierto en los arsenales de ISIS» destaca que «la hipótesis más fuerte es que la empresa ETA S.A (que fabrica y distribuye cargas huecas para perforaciones en tubos de petróleo y gas) hizo una exportación legal vía Holanda a una petrolera siria».

La empresa ETA S.A nombrada en el informe gubernamental es una firma con más de 30 años de trayectoria en el país y cuyas siglas significan Explosivos Tecnológicos Argentinos.
La sociedad se dedica íntegramente al desarrollo, producción y comercialización de explosivos para operaciones de punzado de pozos petroleros.

En la actualidad, produce más de 50 tipos de cargas, incluyendo diseños propios y desarrollos de terceras compañías. Sus productos son de utilización pacífica y hasta ahora nunca estuvo mencionada en algún conflicto bélico.

El documento «preliminar» oficial destaca que la exportación de los explosivos a Holanda que terminó en Siria «no es nada llamativo porque son dos países petroleros y esta dinámica siempre existió».

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