Luifa Scola será el abanderado de la delgación olímpica

El líder de la mejor selección argentina de básquet fue elegido para encabezar la delegación nacional en los Juegos Olímpicos de Río 2016 y la aprobación fue absoluta. Algunos motivos de semejante nivel de adhesión.

“Era lo más práctico. Creíamos que teníamos chances de ganar el bronce y en ese caso no íbamos a llegar a tiempo”. Así, escuetamente, explicó el hoy jugador de Toronto Raptors su decisión al cierre de la competición de Londres en 2012. ¿Qué había ocurrido? Tras el triunfo de Sebastián Crismanich en Taekwondo, Scola consideró que era justo que el primer argentino ganador de un oro olímpico de forma individual en 64 años estuviera liderando al país en la clausura de los Juegos. La excusa de la practicidad forma parte del “estilo Luifa” de quitarse de encima cualquier halago y huirle a los elogios.

Pero él es más que un tipo con buenos valores. Posiblemente sea el jugador que más le ha dado al básquet argentino en toda la historia (Ginóbili dijo en 2011 que era más imprescindible que él). Un deportista que empezó codeándose con la generación pre-dorada (y aprendiendo de ella) y se encontró subcampeón del mundo a los 22 años. A esa altura se manejaba como un tipo ultraexperimentado, por lo que a muchos les sorpendía saberlo tan joven. Arrancó en la selección en 1999 y se convirtió en el número uno en presencias a nivel histórico. Disputó ocho campeonatos FIBA Américas (eliminatorios de Juegos olímpicos o Mundiales) de los últimos nueve. Sólo se ausentó en 2005, cuando el título en Atenas el año anterior garantizaba un lugar en la Copa del Mundo. Estuvo en cuatro de esas competiciones y va por su cuarta olimpiada, con los éxitos que todos conocemos.

No es casual que haya sido dirigido de muy chico por el enorme León Najnudel. El entrenador e impulsor de la Liga Nacional de Básquet, sea posiblemente la otra persona más relevante de la historia de este deporte en nuestro país. Esto decía el ex entrenador de Ferro sobre El Gran Capitán cuando era un pibe de 16 años: “Lo que más me sorprende de Scola es que es un chico que no tiene merma, no tiene fuga. Yo a veces trato de encontrar una faceta en la que pueda decir `en esto está débil´, pero no la encuentro”(…) “Tiene todas las condiciones, el talento y las facetas del juego necesarias para ser un grande del basquetbol”. Estos dichos datan de octubre de 1996.

Cuando se hizo oficial el anuncio, las redes sociales mostraron su satisfacción. Nocioni, Laprovittola, Prigioni y Campazzo se sintieron parte a través de su compañero y hasta Gabriela Sabatini lo felicitó. Quienes lo conocen lo valoran y quienes no, se acostumbraron a respetarlo. Eso inspira. Acompañó de chico, se amoldó al crecer y hoy aconseja. Pero nunca hizo pesar su chapa. Solo alzó la voz cuando tuvo que denunciar los desmanejos de la Federación de Básquet y exigir mejoras. Ahí aprovechó su nombre, sólo para alertar y lograr un cambio de cara al futuro.

“Yo siento que el mensaje que él dejó es que no importa cuanto estemos, importa lo que hiciste mientras estuviste” comentó Scola respecto a Najnudel en un documental reciente. Honrando a uno de sus mentores, Luis sigue estando y sigue haciendo. Y en Río será bandera.

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