El manifiesto racista del tirador de Charleston habla sobre Argentina

l tirador de Charleston, Dylann Roof, quien el miércoles ejecutó a tiros a nueve personas negras que debatían sobre la Biblia en la histórica Iglesia Metodista Episcopal africana Emanuel, en Carolina del Sur, había publicado una especie de manifiesto racista en Internet; una diatriba contra los negros, judíos, latinos y asiáticos del este, en la que llega a referirse concretamente a la “buena parte de hispanos blancos” en América del Sur.

Tras explicar -según su mirada- el problema de los negros en Estados Unidos a los que considera “estúpidos y violentos” (“siempre están pensando que son negros”, escribió), se dedica a analizar a otras minorías.

“Los hispanos son obviamente un enorme problema para los americanos. Pero hay buenos y malos hispanos. Me acuerdo que, mirando televisión hispana, los programas e incluso las publicidades eran más blancas que las nuestras. Tienen respeto por la belleza blanca, y una buena parte de los hispanos son blancos. Es bien sabido que los hispanos blancos forman parte de la élite de la mayoría de los países hispanos. Hay buena sangre blanca que vale la pena salvar en Uruguay, Argentina, Chile e incluso Brasil. Pero aún así son nuestro enemigos”, escribió.

En febrero, Roof, de 21 años, había registrado un sitio web a su nombre y con el domicilio de su madre. La página también muestra fotos de él portando un arma y escupiendo y quemando una bandera norteamericana.

Roof, que confesó haber matado a las 9 personas que se encontraban en la iglesia de Charleston y que planeaba con su ataque desatar una guerra racial en EE.UU.,  fue detenido el jueves a unos 300 kilómetros de esa ciudad y acusado de los nueve asesinatos.

El joven, que también es acusado de tenencia de armas para llevar a cabo un crimen violento, podría ser sentenciado a la pena de muerte. La gobernadora del estado, Nikki Haley, se pronunció a favor de su ejecución.

Los medios describen a Roof como un solitario que en 2010 había dejado la escuela y que últimamente había entrado a menudo en conflicto con la policía, por ejemplo por tenencia indebida de medicamentos que se expenden sólo bajo receta. Aseguran que solía dormir en su auto y que llamaba la atención por su comportamiento extraño.

En tanto, ayer domingo, la iglesia metodista volvió abrir sus puertas. Lágrimas, cantos y diatribas contra “el diablo” marcaron el primer servicio religioso tras el ataque.

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