«A veces me caliento un poco y me peleo»

El papa Francisco asistió a un acto con más de 7.000 niños en el Vaticano, quienes le hicieron una serie preguntas sobre diversos temas como la paz, el sufrimiento o sobre si también él necesita «tener un poco de paz» con tanta actividad. Algunas de las preguntas lo hicieron sonreír y hasta conmover.

«Yo me peleo siempre con mi hermana. ¿Tú te has peleado alguna vez con tu familia?», «¿Qué hago si no quieren hacer las paces conmigo?», «¿Por qué los poderosos no ayudan a los países pobres?», «¿Por qué he nacido enfermo?», fueron algunas de las preguntas que le hicieron los menores al Sumo Pontífice.

El encuentro se dio en el marco de la presentación de la iniciativa «La fábrica de la paz» en la que están involucradas escuelas, movimientos y organizaciones para concientizar a que «se movilice la mayor energía posible» para construir la paz. En un Aula Pablo VI, el auditorio donde usualmente se celebran grandes actos en el Vaticano, ayer repleta de niños, Francisco escuchó atentamente las preguntas y después empezó a contestarlas una a una, olvidando el discurso que había preparado. «¡Que levante la mano quien no se ha peleado (con un familiar) alguna vez!», preguntó el Papa a los miles de niños presentes.

Confesó a los pequeños que también él a veces se «calienta» un poco y se pelea con alguien, pero que esto es algo «humano» y que lo importante es «hacer las paces y que no termine el día sin haber hecho las paces con la persona con la que nos hemos peleado». También explicó que si no quieren hacer las paces con nosotros, «hay que respetarlo», pero nunca «vengarse». La mayoría de las preguntas de los niños estuvieron referidas a la paz. «¿Me explicas qué es la paz?», cuestionó un pequeño.

«La paz es antes que nada que no haya guerras, pero que también exista la alegría y la amistad entre todos y que se dé un paso adelante para que se alcance la justicia, para que no haya niños hambrientos, enfermos y que tengan la posibilidad de acceder a las curas para su salud», contestó el Pontífice argentino.

Utilizando un lenguaje sencillo, casi infantil, el Pontífice recordó que «la paz es como un trabajo». «La paz verdadera es trabajar para que todos tengan una solución de sus problemas en su tierra, en su familia, en su sociedad», añadió. Posteriormente amplió su respuesta: «La paz no es un producto industrial, es un producto artesanal que se construye cada día con nuestro trabajo, nuestra vida, amor y cercanía».

Francisco también contestó a una niña de familia de inmigrantes que le interrogó sobre por qué los países más ricos no ayudan a los más pobres. «Porque hay poderosos que viven de las guerras», respondió tajante el Papa, quien criticó a quien vive «construyendo y vendiendo armas» para la que llamó «la industria de la muerte».

Rafael, un niño que dijo proceder de Latinoamérica, preguntó en español por qué «un niño sin hacer nada malo pueda llegar al mundo con problemas». «La pregunta sobre los niños que sufren es la más difícil porque no hay respuesta. Solo podemos mirar al cielo y esperar respuestas que no se encuentran», admitió el papa Francisco.

Bergoglio puntualizó que a él no le gusta decir que un niño es «discapacitado», pues «lo que tiene este niño es una habilidad diferente». Entre otros temas, el Pontífice también habló de que las cárceles de menores son «solo una solución fácil» y que lo que se necesita es «perdonar lo que uno ha hecho y ayudar a levantarse y a la reinserción en la sociedad».

A uno de los pequeños que le preguntó sobre si no le gustaría tener un poco de paz, Francisco contestó: «Me gustaría tener tranquilidad y descansar un poco, pero estar con la gente no quita la paz. Hay ruido, jaleo, pero lo que quita la paz verdaderamente es no quererse, la quita la avaricia, los celos…». «Estar con la gente es bello, cansa un poco, sobre todo a mí que no soy jovencito, pero es bello», confesó el Pontífice a los niños durante la charla.

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