El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona ingresó este jueves 8 de octubre en la etapa de alegatos finales. Los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren comenzaron su exposición ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Isidro, con fuertes cuestionamientos al seguimiento médico y a las condiciones de la internación domiciliaria del exfutbolista.
La audiencia comenzó a las 10 ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón. La Fiscalía dispone de un máximo de cuatro horas para presentar sus conclusiones. Después intervendrán las querellas y, finalmente, las defensas. El proceso llegó a esta instancia tras 45 audiencias y más de 100 declaraciones de testigos e imputados; la etapa probatoria había comenzado el 14 de abril y terminó la semana pasada.
Ferrari sostuvo que el equipo encargado de la atención colocó a Maradona en una situación de desamparo y actuó con una desorganización que incrementó los riesgos para su salud. Uno de los ejes de su exposición fue la vivienda del country San Andrés, en Tigre, donde transcurrieron los últimos días del exjugador.
Según el fiscal, el lugar carecía de elementos básicos para atender una emergencia, como guantes, gasas, una vía, un botiquín y un desfibrilador. También señaló la ausencia de una ambulancia apostada en el domicilio y cuestionó la capacidad de respuesta del dispositivo de atención.
“Esto no sucedió de forma súbita y de un momento al otro, es una situación que se fue generando con el paso de los días”, afirmó el fiscal Patricio Ferrari.
Iribarren repasó los antecedentes clínicos de Maradona y sostuvo que sus enfermedades requerían un abordaje integral, además del seguimiento posterior a la operación por un hematoma subdural. Mencionó alteraciones de enzimas hepáticas y bilirrubina, consumo de alcohol, una ligera dilatación del ventrículo derecho, somnolencia, ateromatosis carotídea leve e insuficiencia mitral leve.
La acusación organizó su presentación en cuatro ejes: “Veinte años de historia”, “La internación que no fue”, “Lo que el cuerpo reveló” y “La huella del después”. La Fiscalía y las querellas sostienen que Maradona atravesó una agonía de aproximadamente 12 horas y murió por un edema agudo de pulmón secundario a una insuficiencia cardíaca congestiva reagudizada y una miocardiopatía dilatada. Consideran que una atención adecuada podría haber evitado el desenlace.
Las defensas sostienen que se produjo un evento cardíaco agudo, súbito e imprevisible, y que los profesionales carecían de posibilidades concretas de anticiparlo o impedirlo. Durante el debate también buscaron diferenciar las responsabilidades de cada acusado y su capacidad de decisión sobre el tratamiento.
Los siete profesionales llegaron al juicio imputados por homicidio simple con dolo eventual, una figura que contempla penas de entre ocho y 25 años de prisión. Son el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, el enfermero Ricardo Almirón, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni, la coordinadora de Cuidados Domiciliarios de Swiss Medical Nancy Forlini y el médico clínico Pedro Di Spagna.
Durante la jornada trascendió que la Fiscalía podría desistir de la acusación contra Di Spagna. El médico había declarado que fue convocado para elaborar un informe y que sus indicaciones tenían carácter de sugerencia, sin autoridad para modificar las decisiones del equipo tratante. Esa posibilidad permanecía pendiente de la definición de la acusación al momento de la información difundida.
Tras las exposiciones de la Fiscalía, las querellas y las defensas, el tribunal deberá evaluar las pruebas y resolver la situación de cada imputado.