Una situación repudiable se registró durante una actividad oficial en la escuela Bernardino Rivadavia, donde una docente, que responde a Alberto Rodriguez Saá, intentó fogonear un reclamo por obras en el establecimiento.
Según trascendió, detrás del intento de generar una manifestación estudiantil se encontraba Sonia Pansa, docente de la institución, hermana del exdiputado Sergio Pansa y funcionaria de la Municipalidad de Juan Jorba.
De acuerdo con la información conocida, desde el sector que encabeza la docente se habría buscado incentivar a los alumnos para que expresaran su malestar y reclamaran públicamente por las obras pendientes.
Ante esta situación, y al advertir que el clima entre los estudiantes podía alterarse, el gobernador Claudio Poggi tomó el micrófono y se dirigió directamente a los alumnos.
El mandatario les anticipó que se realizará un relevamiento de las necesidades edilicias de la escuela y que, a partir de ese diagnóstico, se ejecutarán las obras que sean necesarias.
Poggi sostuvo que la situación edilicia de la institución es consecuencia de años de abandono, desidia y falta de mantenimiento, y aseguró que su gestión avanzará para dar respuesta a los reclamos.

El episodio generó cuestionamientos por la presunta utilización de estudiantes para canalizar una disputa política y volvió a poner bajo la lupa el rol de dirigentes y funcionarios vinculados a sectores opositores en establecimientos educativos.

La docente y funcionaria de Jorba a bordo de su lujosa camioneta.
La discusión quedó planteada: una cosa es el legítimo reclamo por las condiciones edilicias de una escuela y otra, muy diferente, es utilizar a los alumnos como instrumento de una disputa política.