El Morro: El mayor desastre ecológico del centro del país, Alberto quiere cargar a la Nación con su culpa

Hoy, Alberto Rodríguez Saá dará un paso fundamental en su misión de compartir responsabilidades sobre el mayor desastre ecológico del centro del país que tiene impacto internacional. Con la firma de un convenio con el Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, Juan Cabandié,  logrará compartir cargas sobre la pesada Cuenca que pone en vilo a las ciudades de Villa Mercedes y Justo Darat. Desde 1985 los hermanos Rodíguez Saá saben que el desastre ecológico en El Morro iba a suceder, no hicieron nada y culparon siempre a los productores.

La Provincia de San Luis vive el proceso de inundación por napas freáticas más grave y riesgoso de su historia – se entiende por napa freática la acumulación de una masa importante de agua por debajo de la superficie terrestre- el descenso de las aguas desde las capas altas de la cuenca del Morro terminan inundando miles de hectáreas y poniendo en riesgo la vida animal, vegetal y directamente a miles de personas que habitan Villa Mercedes, no sólo la ciudad ubicada a la vera del Rio V y de las Rutas Nacionales N° 7 y 8, sino que también la problemáticas afecta directamente a la localidad de Juan Jorga y la ciudad de Justo Daract a 40 kilómetros al Sur de Villa Mercedes. San Luis en los puntos no es la única que padece los avatares de la Cuenca, la provincia de Córdoba en el límite con San Luis está siendo afectada, la proliferación de ríos es el indicio más claro de como el problema se extendió y afecta a dos provincias.

Colapso de la cuenca año 1985

En el año 1985 se produjo un colapsó en la cuenca de El Morro, el Gobierno de la provincia de San Luis, a cargo de Aldolfo Rodríguez Saá, dispuso una serie de observaciones y un estudio de la zona para comprender lo que estaba sucediendo en lugar, más de cien productores se vieron afectados de manera directa por la afloración de las napas y el anegamiento de los campos, siendo el primer episodio del que se tenga registro sobre la elevación de las napas en la zona.

El Ingeniero Agrónomo, Luis Echeverría formó parte de aquella expedición del gobierno puntano que tenía como objetivo dilucidar lo que estaba sucediendo en la zona, el profesional fue quien relató a la publicación Contenidos de la UNSL, que su tarea consistió en realizar un reconocimiento a campo, para visitar y certificar “campo por campo”, a cada uno de los damnificados. “En consecuencia, fui testigo directo de lo sucedido en aquella ocasión”, recordó. “Fueron meses de intensa actividad donde muchas veces debía hacer el recorrido a caballo o en camioneta, cuando no caminado, por las dificultades de anegamiento y topográficas”

Dichos informes, cuya zona afectada alcanzó las 55.0000 has. Aproximadamente, poco más de 30 años el número de hectáreas afectadas creció a más de 300 mil.

“En el último informe presentado al gobierno, en agosto de 1985 advertí la necesidad de profundizar los estudios sobre el problema de alimentación de acuíferos subterráneas, en la parte cabecera de la cuenca. Entendíamos que había un ‘problema oculto’ que era necesario descifrar. Además, por la complejidad del problema sugerimos la conformación de un equipo interdisciplinario y un estudio mas amplio para determinar las causas y poder diagnosticar el origen de esas aguas que excedía nuestro marco profesional y la zona involucrada”, detalló el Ingeniero.

El profesional destacó que los daños fueron cuantiosos y sumamente graves. Las correntadas superficiales son un coloso silencioso que deja su rastro imborrable en su camino. Estos cauces de agua, provocaban enormes cárcavas que, con distintos niveles de gravedad dejaba su marca en todo lo que se oponía en su cauce, entre ellos, la líneas del ferrocarril “General San Martín”, alcantarillas, caminos vecinales y provinciales, alambrados, Ruta nacional Nº 8, cuyas aguas llegaron a Ruta Nac. 7, generando accidentes con finales trágicos.

“En ese momento critico, propusimos acciones en el corto, mediano y largo plazo. Entendíamos que era necesario evaluar dos aspectos fundamentales; la retención de las aguas en la parte alta de la cuenca y descomprimirla con obras de canalización, ordenada y controlada que permitiera la estabilización del cauce de los arroyos, equilibrando el escurrimiento superficial, buscando disipar la energía del agua a velocidades no erosivas, llevándolas a su desagüe natural, que era el Río V.- Esto, mas allá de la necesidad de conformar un equipo multidisciplinario, por la complejidad del problema”, agrego. Cabe destacar que es ese momento y ni en los siguientes 30 años Adolfo y Alberto se ocuparon del tema. Los colapsos en la Cuenca se sucedieron y fueron graves durante la déacada del 2000, siempre Alberto Rodríguez Saá culpó a los productores mientras más de 40 cauces de ríos aparecieron en la zona.

Estudio científicos

En los primeros días de 2015 comenzó un estudio sobre le impacto de la cuenca y las posibles soluciones, el análisis fue impulsado por el Consejo de Ciencia, Técnica, Desarrollo e Innovación integrado por organismos públicos y privados. Participaron 15 científicos y técnicos de representantes del Gobierno de la provincia, miembros del INTA, y docentes e investigadores, de la UNSL y el Conicet. Carlos Larusse (Ministerio del Campo). Emiliano Colazo (Ministerio del Campo). Aníbal Falcón (Programa de Infraestructura Hídrica de la Provincia). Norberto Hauría (Programa de Infraestructura Hídrica de la Provincia). Mario Galván (INTA). Juan Cruz Colazo (INTA), Hugo Bernasconi (INTA), Jorge Mercau (INTA), Diego Martínez Álvarez (UNSL), Esteban Jobbagy (UNSL/CONICET), Marcelo Nosetto (UNSL/ CONICET), Claudio Sáenz (UNSL), Osvaldo Barbosa (UNSL), Aldo Giaccardi (UNSL), David Aguilera (UNSL).

Una vez finalizada la investigación el equipo compartió los alcances del estudio y difundió las acciones que deberían tomarse a fin de minimizar el impacto de la Cuenca.

Estudio científico finalizado en abril de 2015

La región objeto del presente informe comprende el sector centro-oriental de la provincia de San Luis, situada íntegramente en el Departamento Gral. Pedernera, siendo su extensión de aproximadamente 2600 km2 , abarcando un área delimitada entre las Sierras de El Morro y del Portezuelo al norte, Yulto al oeste y Comechingones al este. Todos los nuevos cursos de agua drenan hacia el sudeste en dirección al río Quinto

Entre sus puntos más destacados el estudio sostiene: Los cambios hidrológicos que está experimentando la cuenca de El Morro se encuentran en pleno desarrollo, es decir que no se ha alcanzado una situación de estabilidad. Esto implica que los procesos que están actualmente ocurriendo relacionados al ascenso de freática y formación de nuevos cursos de agua continuarán, siendo difícil de predecir el tiempo que llevará alcanzar un equilibrio. Esta situación plantea grandes incertidumbres ya que nuevas amenazas aún no observadas y de magnitudes inciertas pueden aparecer. Por ejemplo, la continua generación de sedimentos (por incisión superficial y por transporte sub‐superficial) constituye actualmente una seria amenaza ya que podría generar grandes aluviones de sedimentos que afecten a las obras viales. Por otro lado merece seria consideración la posibilidad de que estos aluviones alcancen en algún momento a la ciudad de Villa Mercedes, principal área urbana de la cuenca.

https://inta.gob.ar/sites/default/files/script-tmp-inta_informe_nuevos_cursos_de_agua_.pdf

En el año 2012 La Dra Celina Santoni redactó en un estudio minucioso las características que permitieron la formación de nuevos cursos de aguas y anegamientos de ciento de miles de hectáreas.

El análisis decadal de precipitación (media móvil de 10 años), muestra que a principios de 1960 se llega por primera vez al valor máximo de ~670 mm, nunca alcanzado previamente desde 1903. En la década del ‘80, se registra una nueva máxima, alcanzando los 737 mm, que es superado al final del período de estudio (2008), con 750 mm de pico decadal.

Se encuentran años muy lluviosos en el primer período (903 mm en 1919), similares a los máximos registrados en el segundo período (993 mm en 1970, 930 mm en 1984, 912 mm en 2007). Se observó un crecimiento exponencial en la red de drenaje superficial de la cuenca para el período en estudio. En 1962 las fotografías aéreas evidenciaron un único cauce, al que se le sumaron otros cuatro en 1976. A partir de esta fecha la tasa anual de crecimiento de la red de drenaje se duplicó hasta 1996, para volver a incrementarse sostenidamente en cada período de análisis.

Como resultado de las tasas cada vez más altas de formación de cauces, la red de escurrimiento superficial creció exponencialmente abarcando 17 cauces más y alcanzando un total de 43 cauces. Debe destacarse que las tasas de crecimiento de la red de escurrimiento no siempre acompañaron a la precipitación anual o al acumulado mensual, con períodos como 2003-2005 o 2008-2010 mostrando crecimientos tan elevados como los de sus períodos antecesores, pero niveles de precipitación menor. La cobertura de vegetación leñosa se ha visto disminuida en forma sostenida en la cuenca durante el período estudiado.

Según la imagen de 1976, ya menos del 50% de la cuenca presentaba cobertura de bosque semiárido y en la actualidad sólo perdura un ~10% que se encuentra altamente fragmentado, siendo los cultivos anuales la cobertura principal. Las tasas anuales máximas de deforestación se alcanzaron en 1963-1976 (~1% anual), con una inevitable declinación posterior en la medida en que se fue agotando el área boscosa.

Se observa una buena correlación negativa entre el área cubierta por bosque semiárido y la densidad de drenaje. El período de más elevada tasa de deforestación antecede al inicio de la aparición masiva de nuevos cauces (1903-1976 vs 1977-2010).

La evidencia científica, los estudios recientes, los colapsos durante décadas de la zona afectada y la desidia d elos gobernante pone en riesgo el transporte terrestre internacional, en el lugar se entrelazan la Ruta Nacional 7, que forma parte del Corredor Biocéanico, y la Ruta Nacional 8. Arterias vitales de la vida de Argentina, Chile y Brasil. Además de poner en riesgo las ciudades de Villa Mercedes, Juan Jorba y el Sur de Córdoba.

La falta de estabilidad de la Cuenca es una verdadera bomba de tiempo,Alberto Rodíguez Saá es consciente de eso desde hace 35 años. Hoy quiere dar un paso fundamental en compartir su responsabilidad y endilgarle ala Nación un gravísimo problema.

 

 

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