Las Vegas: «Canelo» Álvarez derrotó a Golovkin con un polémico fallo

Mientras se esperaba que se leyeran las tarjetas, Canelo Álvarez mostraba las inequívocas huellas de la batalla. Los dos ojos congestionados, un corte interno en la boca y apenas un leve soplido que reflejaba el poco aire que le quedaba.

No cabe ninguna duda que había dejado todo sobre el ring. Y eso enaltece su condición de aspirante, de identificación con sus compatriotas mexicanos nada menos que el Día de la Independencia, y de su generosa entrega por lograr el objetivo.

No se le puede reprochar al nuevo campeón del mundo no haber hecho algo que debió hacer: la gente le pedía que esta vez atacara y atacó, la prensa le demandaba que se fajara en la corta y media distancia, se fajó. Y la historia solo habría de reservarle un lugar si fuera capaz de ganarle a su cansancio y a su dolor.

Canelo Álvarez hizo todo eso. Pero no le alcanzó para demostrar claramente ser mejor que Golovkin, el hombre a quien de manera vergonzosa y descarada los jurados le robaron la pelea.

Siempre han existido fallos cuestionados. En algunos casos por errores de quienes evalúan, en otros por el peso específico de algún ídolo en acción. Y muchas veces, por interereses.

Desde todo punto de vista el kazajo fue mejor que Canelo. Manejo los jabs de ambas manos anticipándose y castigando con potencia y agresividad. En los pocos cambios de golpes resultó más veloz que el mexicano, duplicando el número de llegadas a lo largo de toda la pelea. Sus ganchos fueron eficaces y violentos; no solo cortaron el aire de Canelo, sino que también le fueron minando la velocidad de las piernas para el traslado spbre el ring. Más aún, le produjo un corte en el ojo en el quinto round como consecuencia de un derechazo cruzado.

El duelo Alvarez – Golovkin había tenido un controvertido empate en septiembre de 2017, resultado que no contentó a nadie. Entonces las tarjetas fueron de 118-110 para el mexicano, 115-113 para el kazajo y 114-114. La segunda pelea, prevista inicialmente para el 5 de mayo, tuvo que suspenderse por dos positivos por dopaje en febrero de Álvarez, que culpó entonces de los resultados a la ingesta de carne contaminada en su país.

Sin embargo, el mexicano consiguió dejar sin invicto a Golovkin, que se quedó en 20 defensas de sus títulos, las mismas que la leyenda estadounidense Bernard Hopkins, con un récord de 38 victorias (34 por KO), un empate y una derrota mientras el Canelo acabó la velada con 50 (34 por KO), dos igualadas y un tropiezo, ante Floyd Mayweather. “Sí se pudo”, se despidieron emocionados sus compatriotas, exultantes de haber podido presenciar “la pelea del año”.

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