Los cinco desafíos del Gobierno Nacional tras el acuerdo con el FMI

En medio de la euforia que irradió anoche la Casa Rosada ante el anuncio de la aprobación del crédito del Fondo Monetario Internacional (FMI) a la Argentina por 50.000 millones de pesos, desde el Gobierno admitían puertas adentro que el presidente Mauricio Macri ahora enfrentará al menos cinco frentes de batalla política que no resultarán fáciles de sortear.

“Por más que hayamos alcanzado un acuerdo histórico con el Fondo donde se evitó la crisis y se tomó deuda aun con reservas del Banco Central será inevitable que haya enfrentamientos políticos y objeciones opositoras”, resumió ante Infobae un ministro cercano al jefe de Estado al evaluar los próximos pasos que deberá encarar Macri.

En el Gobierno creen que el Presidente salió fortalecido tras el acuerdo con el FMI y que esto le dará posibilidades de “blindarse” hasta el fin del primer mandato para liderar el proyecto reeleccionista sin problemas económicos.

En el instructivo que entregó el Ministerio de Hacienda para explicar los alcances del acuerdo con el Fondo, se mencionó brevemente el panorama de “lo que viene” para la Argentina. Allí señala que “este año la inflación será más alta”, destaca que “después de un período de turbulencia la economía volverá a crecer con fuerza” y subraya que se continuará “en el sendero del crecimiento sostenido, reducción de la pobreza y creación de empleo”.

Sin embargo, este esquema de proyección aparece como reduccionista y marcadamente optimista si se tiene en cuenta que incluso los mismos funcionarios de la Casa Rosada admiten los cinco frentes abiertos que en adelante deberá sortear Macri:

1-Los gremios. El Gobierno presentó ayer a la CGT un esquema de aumentos para evitar el paro nacional que amenaza con anunciar la central obrera. Así se dispuso por decreto que, con el objetivo de preservar el poder adquisitivo de los trabajadores del sector privado, se podrá suscribir a un régimen simplificado voluntario de adecuación de la negociación colectiva salarial para alcanzar un incremento de hasta el 5% para el trimestre con una cláusula de adecuación. La fórmula elaborada por el ministro de Trabajo Jorge Triaca resulta ser una admisión encubierta de que la inflación será superior a la pautada oficialmente, ya que si se le suma el 15% de aumento concedido al 5% avalado ayer se estará alcanzando antes de fin de año un 20% de incremento. A la vez, este esquema de aumentos para los privados inevitablemente encarna un inconveniente en el cercano plazo: el reclamo de los gremios estatales que pautaron un aumento del 15 por ciento. Con todo ello, Macri ayer no logró siquiera frenar la decisión de un paro nacional cuya definición la CGT postergó para el martes próximo.

2-La oposición y el Congreso. El anuncio de acceso al crédito del FMI que se hizo en el Centro Cultural Kirchner llegó atado de un anuncio sorpresivo que descolocó incluso a varios ministros. Es el proyecto de ley que se enviará al Congreso para reformular la carta orgánica del Banco Central con la idea de darle a este organismo mayor autarquía del Poder Ejecutivo. La iniciativa ya despierta objeciones de la oposición y enervará los ánimos beligerantes de peronistas dialoguistas y kirchneristas acérrimos que no ven nada de positivo en el acuerdo con el FMI. “¿Cómo resolverá el oficialismo esta disyuntiva en el Parlamento?”, preguntó Infobae a un ministro. La respuesta fue escueta: “Hay que exponer a la oposición a que se niegue públicamente a aceptar una solución a la crisis como la que dimos”, se explicó. La respuesta encierra un reduccionismo político, si se tiene en cuenta el arduo debate por el presupuesto 2019 que deberá encarar Cambiemos en el Congreso, donde deberá estar incorporado a las cuentas del año que viene el acuerdo con el FMI.

3-Los gobernadores. Ayer el ministro Nicolás Dujovne aseguró que las provincias no tendrán que ajustar las metas del acuerdo fiscal el año que viene tras el acuerdo con el Fondo. Pero en paralelo, el ministro del Interior Rogelio Frigerio puso en marcha una ronda de consultas con gobernadores del PJ para sumar apoyos y convencer a los mandatarios provinciales de las bondades de este crédito. En las negociaciones con las provincias se prometió que los dólares del FMI evitarán un recorte de la obra pública e incluso otorgarán una eventual ampliación de las partidas para los planes sociales. Esto último lo evaluó Dujovne ayer al hacer el anuncio de la toma del crédito. La promesa no sería gratuita: podría esconder una transferencia de capacidad operativa de la Nación a las provincias de algunos programas asistenciales.

4-El mundo financiero. El Gobierno está convencido de que la herramienta de un crédito del Fondo servirá para calmar los ánimos de corrida cambiaria que promovió el sector financiero. “Los 50.000 millones de dólares alcanzados es un número récord”, dijo un funcionario del Gobierno para explicar. En la Casa Rosada creen que esto será más que suficiente para enfrentar a los especuladores de la City porteña, pero también admiten que la volatilidad de los mercados podría despertar otra corrida cambiaria y el temor a desequilibrios financieros está a la vuelta de la esquina.

5-El frente externo. Macri dijo ayer a los periodistas acreditados en la Casa Rosada que el acuerdo con el FMI fue una clara señal de confianza y respaldo del mundo hacia la Argentina. Mañana y pasado, el Presidente reforzará este mensaje cuando se siente en la mesa de los mandatarios del poderoso grupo del G7 en Canadá en su calidad de titular del G20. Tanto en la Cancillería como en la Casa Rosada señalan que el crédito otorgado por el Fondo fue “el mensaje más contundente” de apoyo desde el plano internacional a las reformas realizadas por Macri. Ahora resta que lleguen otras señales que tardan en aparecer: la famosa “lluvia de dólares” o la inversión extranjera en aumento para sectores clave de la producción. Analistas internacionales y diplomáticos extranjeros señalan que para que lleguen inversiones genuinas a la Argentina el Gobierno deberá dar mayores muestras de solidez, seguridad jurídica y solvencia económica. Después de todo, con el crédito del FMI no se puede hacer magia.

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