El Gobierno nacional oficializó la flexibilización de los préstamos en dólares para empresas mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia 736/2026, publicado en una edición complementaria del Boletín Oficial. La medida permite ampliar el destino de los depósitos en moneda extranjera dentro del sistema financiero y entró en vigencia desde su publicación.
Hasta ahora, los fondos provenientes de depósitos en dólares estaban orientados principalmente al financiamiento de prestatarios con ingresos habituales vinculados directa o indirectamente con operaciones de comercio exterior. El nuevo régimen incorpora la posibilidad de otorgar créditos a otras personas jurídicas, de acuerdo con la normativa que establezca el Banco Central.
“Los fondos provenientes de dichos depósitos podrán destinarse exclusivamente a la financiación a prestatarios que tengan ingresos habituales provenientes directa o indirectamente de operaciones de comercio exterior y actividades vinculadas, así como al otorgamiento de financiaciones a otras personas jurídicas”.
La iniciativa había sido anticipada por el ministro de Economía, Luis Caputo, y tiene como objetivo ampliar las alternativas de financiamiento disponibles para el sector privado. El cambio no alcanza a las personas físicas y apunta especialmente a facilitar nuevas inversiones y proyectos empresariales.
El Poder Ejecutivo señaló que los depósitos privados en moneda extranjera alcanzan los USD 39.336 millones, mientras que los préstamos en dólares al sector privado se ubican en USD 23.716 millones. Según los fundamentos del decreto, una parte considerable de esa diferencia permanece en efectivo o depositada en el Banco Central con rendimientos bajos o nulos.
El Gobierno considera que la canalización de esos ahorros hacia el crédito puede contribuir a incrementar la tasa de inversión y sostener el crecimiento económico. En los considerandos también destacó la elevada dolarización del ahorro argentino después de décadas de inestabilidad macroeconómica y contractual.
Caputo explicó que la regulación incorpora condiciones prudenciales debido al riesgo que implica prestar dólares a compañías cuyos ingresos se generan en pesos. Además de los límites establecidos, las entidades financieras deberán evaluar especialmente el impacto que una eventual variación del tipo de cambio podría tener sobre la capacidad de repago de cada empresa.