España instaló una nueva barrera flotante en la frontera marítima entre Ceuta y Marruecos mientras continúa el operativo desplegado tras la llegada masiva de aproximadamente 60.000 migrantes. Las autoridades confirmaron que al menos 67 personas murieron durante la crisis.
La estructura neumática fue colocada sobre el espigón que separa el enclave español del territorio marroquí. Tiene 500 metros de longitud, sobresale entre 30 y 70 centímetros sobre la superficie y alcanza un metro de profundidad bajo el agua.
El dispositivo, instalado por la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima, complementa una línea de boyas colocada previamente por el Ejército. Durante la jornada continuaron los intentos de cruce, mientras numerosos jóvenes comenzaron a regresar hacia Marruecos.
“En menos de 48 horas la normalidad se está alcanzando”, afirmó el ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska.
Según el funcionario, algunas de las víctimas murieron ahogadas al intentar llegar a la costa y otras fallecieron durante una estampida cerca del espigón fronterizo. Además, indicó que alrededor de 48.000 migrantes ya habían regresado a Marruecos mediante la cooperación entre ambos países.
El presidente Pedro Sánchez pidió una respuesta coordinada de la Unión Europea y reclamó una reunión extraordinaria de los ministros del Interior del bloque. La crisis reavivó las tensiones sobre las políticas migratorias y la libre circulación dentro del espacio Schengen.