El Servicio Secreto de Estados Unidos mató a un hombre de alrededor de 20 años que intentó ingresar de forma ilegal al perímetro de seguridad de Mar-a-Lago, la residencia de Donald Trump en Florida, durante la madrugada del domingo 22 de febrero de 2026.
Según el reporte de las autoridades, el intruso portaba una escopeta y un bidón con combustible. Al ser interceptado, los agentes le ordenaron que soltara los objetos. El hombre dejó el bidón, pero levantó el arma y los custodios abrieron fuego.
En el lugar no se registraron heridos entre el personal de seguridad. Trump no se encontraba en la propiedad al momento del incidente: estaba en Washington, de acuerdo con los informes difundidos por medios estadounidenses y agencias.
El caso quedó bajo investigación del FBI, en coordinación con el Servicio Secreto. También se solicitaron registros de cámaras de seguridad de la zona para reconstruir el recorrido del intruso y determinar sus motivaciones.
El episodio reactivó el debate sobre la seguridad en torno al expresidente, en un clima de alta tensión política y tras antecedentes recientes de amenazas contra figuras públicas en Estados Unidos.