Una ola de incendios forestales golpea el sur de Chile y dejó, hasta el momento, al menos 16 personas fallecidas y más de 50.000 evacuadas, según confirmaron autoridades nacionales.
El fuego se inició el sábado y avanzó con rapidez en las regiones de Ñuble y Biobío, a unos 500 kilómetros al sur de Santiago. Las altas temperaturas y los fuertes vientos agravaron la situación durante la madrugada y destruyeron varias poblaciones.
En ese marco, el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, advirtió que el cuadro es “complejo” y señaló que hay más de 3.700 bomberos trabajando para contener los focos. Medios locales, además, reportaron al menos 14 incendios activos.
“Ante los graves incendios en curso he decidido declarar estado de catástrofe en las regiones de Ñuble y Biobío. Todos los recursos están disponibles”, informó el presidente Gabriel Boric en una publicación en X.
La emergencia también provocó cortes y complicaciones logísticas. El avance del fuego colapsó rutas y obligó al desalojo de centros asistenciales, como el hospital de Lirquén, mientras se montaban operativos de asistencia para miles de damnificados.