El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a enviar señales ambiguas respecto de Venezuela al mantener contactos tanto con sectores del oficialismo como con referentes de la oposición, en una estrategia que generó lecturas cruzadas en el plano diplomático.
Por un lado, funcionarios estadounidenses sostienen canales de diálogo con dirigentes cercanos a Delcy Rodríguez, vicepresidenta del gobierno venezolano, en el marco de negociaciones vinculadas a temas energéticos y diplomáticos.
En paralelo, Trump ratificó gestos de respaldo hacia María Corina Machado, principal referente de la oposición venezolana, quien tiene previsto mantener reuniones en Washington con funcionarios estadounidenses.
La coexistencia de ambos movimientos fue interpretada como una estrategia de presión y negociación simultánea, en un contexto regional marcado por la fragilidad política y económica de Venezuela.
Las definiciones de la Casa Blanca sobre el vínculo con Caracas podrían tener impacto directo en las relaciones bilaterales, así como en el posicionamiento internacional de los distintos actores políticos venezolanos.