El Gobierno de Irán acumuló más de 36 horas consecutivas con severas restricciones al acceso a internet, en el marco de una nueva ola de protestas sociales que se extiende por distintas regiones del país.
Las autoridades iraníes implementaron bloqueos parciales y cortes selectivos que afectan redes sociales, servicios de mensajería y el acceso a información independiente, dificultando la comunicación entre los ciudadanos.
Organizaciones internacionales y grupos defensores de los derechos digitales advirtieron que estas medidas buscan limitar la coordinación de las manifestaciones y reducir su impacto a nivel internacional.
El uso del control de la conectividad como herramienta política no es nuevo en Irán y ya fue aplicado en episodios anteriores de conflictividad social, generando fuertes críticas externas.