De 23 años y oriundo de Los Frentones (Chaco), fue protagonista de una historia de superación: tras formarse en ligas amateurs y entrenar con recursos limitados, marcó un gol clave para Unión de Santa Fe en la Copa Sudamericana ante Cruzeiro.
"Me entrenaba con botellas de fernet que usaba como conos", contó el delantero, que trabajaba de albañil y cuidaba animales en su casa del monte chaqueño.
Díaz celebró el gol con una dedicatoria a su familia, emocionado hasta las lágrimas: "No puedo creer que esto me esté pasando". Su historia se viralizó por representar el esfuerzo de los futbolistas del interior que luchan por una oportunidad.