Barovero, Gallardo y el abrazo conmovedor que pone fin a un ciclo

Cuarenta minutos antes del arranque de River-Gimnasia, el arquero recibió un homenaje a través de la pantalla del estadio Monumental; fue reemplazado antes del final y saludó al DT con un afectuoso abrazo.

Zapatillas blancas, pantalones largos negros y campera roja. Fiel a su estilo, Marcelo Barovero entró a hacer el calentamiento casi como si fuera uno de los miles de hinchas que llegaron al Monumental a rendirle tributo. El estadio estaba semivacío, faltaban 40 minutos para el comienzo del partido.

El hombre que iba jugar por última vez en este estadio con la camiseta de River empezó a elongar cuando, de pronto, alguien apretó play en la sala de control. Entonces, el video-homenaje copó la escena: Barovero contra Gigliotti, la noche del partido de la Sudamericana, fue el hit de la sucesión de atajadas elegidas por el editor. El aplauso inicial fue creciendo hasta transformarse en ovación, y el Monumental abandonó por un rato la sensación de que hoy aquí no se jugaba nada.

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O sí. Se jugaba la carta del agradecimiento a un flaco piernas largas que se va del club después de cuatro años inolvidables. Él, tímido como siempre, apenas levantó los brazos un par de veces para agradecer el “Trapito, Trapito”, que bajaba como un himno desde las tribunas.

Después vendría un partido que River ganó 1-0, un asunto menor en el aspecto deportivo. Poco antes del final, Trapito salió reemplazado por Augusto Batalla, quien fue confirmado como sucesor del ídolo saliente, y se fundió en un emotivo abrazo con el Muñeco Gallardo.

La emoción del plantel y la gente de River en la despedida de Brovero:

 

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