CFK presentó un escrito, recusó al juez e improvisó discurso

La ex Presidenta entró esta mañana a Tribunales. Como Kicillof y Vanoli, rechazó contestarle al magistrado. A la salida, les habló a los miles de militantes que fueron a Comodoro Py. En el escrito, culpó al gobierno de Macri y se comparó con Yrigoyen y Perón.

La expresidenta Cristina Fernández ingresó poco antes de las 10 al despacho del juez Claudio Bonadio para prestar declaración indagatoria en la causa en la que se investiga la venta de dólares a futuro en el final de su gobierno. La ex mandataria presentó un escrito en el que dice ser una perseguida política y se comparó con Yrigoyen y Perón.

Minutos despúes de haberle entregado el escrito al juez Bonadio, la expresidenta lo publicó en Facebook.

“Cada vez que un Movimiento Político de carácter Nacional y Popular fue derrocado o finalizó su mandato, las autoridades que lo sucedieron utilizaron en forma sistemática la descalificación de sus dirigentes, atribuyéndoles la comisión de graves delitos, siempre vinculados con abusos de poder, corrupción generalizada y bienes mal habidos”, expresa en la introducción del texto que presentó.

Cristina Fernández de Kirchner acusó al juez federal Claudio Bonadio de actuar a través de un “ejercicio abusivo del poder” y advirtió que su convocatoria a declarar como acusada en la causa por la operatoria de dólar futuro es un acto de “prevaricato”.

Para la exmandataria, “esta hipótesis de asociación ilícita, construida capciosamente por el magistrado, es otra muestra de la arbitrariedad con que ha procedido”, y revela además “la intención del Gobierno, con la colaboración imprescindible del Poder Judicial de plantar, a quien suscribe, una causa penal que me prive de la libertad”.

Además, advirtió que “no existe ninguna mención” a su persona en la denuncia realizada por el diputado oficialista Mario Negri y el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo por presuntas irregularidades en la venta de dólar a futuro.

En un duro texto en el que evoca a las figuras de Perón e Yrigoyen, y compara sus pesares en el final de sus mandatos con el que ahora le toca padecer a ella, Cristina advierte que “tampoco se ha respetado en el caso el debido principio acusatorio y de congruencia que debe existir entre el hecho por el que se ha habilitado esta investigación y el que se me ha imputado”.

“Desde un plano estrictamente jurídico tal como lo han explicado cada una de las personas imputadas que declararon en esta causa (el extitular del BCRA, Alejandro Vanoli, y el exministro de Economía, Axel Kicillof), las operaciones investigadas fueron llevadas a cabo legítimamente por las autoridades del Banco Central de la República Argentina, de acuerdo a la normativa vigente e inspirada en los propósitos de su Carta Orgánica, es decir, promover, en las medidas de sus facultades y en el marco de las políticas establecidas por el gobierno nacional, la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social”, expresa.

También advirtió que “resulta insoslayable señalar” que su administración “siempre buscó desarrollar una gestión de gobierno que protegiera el valor de la moneda, ya que su depreciación produciría los efectos más desfavorables sobre la actividad económica en general” y agregó: “puede afirmarse que, por lo menos en este cap¡tulo no nos hemos equivocado y las consecuencias están a la vista”.

A cuatro meses de haber dejado el poder, Cristina Fernández aprovechó para en uno de sus párrafos criticar al actual Gobierno: “Desde diciembre de 2015 a la fecha la estampida imparable de los precios, la desocupación, el aumento de la pobreza y la caída de la actividad económica y comercial, tiene indudablemente puntos de convergencia con los efectos de una ‘maxidevaluación’ llevada a cabo por las autoridades del gobierno actual de manera brutal. El Gobierno no cuida a los argentinos”, subrayó.

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